23 febrero 2009

El extraño mundo de Jack

El sábado llegó un amigo de Perú (tiene un blog de tenis en El Comercio) a cubrir el campeonato que no sé quién ganó. Tiene un nombre medio de serie yankee: Jack Lo. Por la noche fui a buscarlo al hotel y lo llevé a un bar cercano al obelisco. Un bar de buena música, buenos tragos, en el que se pudiera bailar. Después llegó nuestro rey monocuco con su novia, una joven escritora y también el jefe narco. Saltamos en medio de la pista. Nos regalaban cerveza. Jack dijo que si sonaban cinco de sus temas preferidos se quedaba a vivir en Buenos Aires. Sonaron siete así que ahora está buscando departamento. Me fui a dormir a las cinco. Jack, el jefe narco y su amiga programadora de un reconocido lugar de rock se quedaron en medio de la pista. Yo tenía un almuerzo importante con mi soledad al que llegué tarde porque me quedé dormido. Todavía no me recupero del jet lag o de los días sin dormir. Lo peor fue que no había fumado nada aunque sí soñé que había fumado y quizás eso me afectó.

2 comentarios:

mercedes dijo...

los sueños siempre te afectan muchísimo más que las cosas que pasan en la realidad (es muy cursi, pero tengo muchos ejemplos concretos, trabajo de campo de toda mi vida, para sostener esa cursilería). Te sugestionan.

Prats, sacaste los links, ya ni siquiera podemos anhelar vernos ahí algún día, bu.

a. prats dijo...

Los saqué porque estaban desactualizados y era un día que estaba contra el mundo. Ya volverán. O volverán ustedes y un par más.