20 marzo 2008

Zambra

Golpean la puerta: ¿Don Alejandro? Lo llaman de Buenos Aires. Alejandro atiende, dice que está muy cansado, que acaba de darse una ducha y necesitaría treinta minutos, ¿podrá ser? Acepto. Treinta minutos después dice, entrecortado, tartamudo, todavía dormido y con una voz pequeña como si fuera posible que las voces tengan tamaño: estoy convencido de que lo importante es que los libros sean como los libros quieran ser, que el relato se escape de la mente del escritor, que tenga vida.

3 comentarios:

Vir dijo...

Quiero ser amiga de Zambra.
De usted, Prats, claro quetambién, pero ya soy.

a. prats dijo...

Todas quieren ser amigas mías. Pero yo quiero groupies.

pazzcuala dijo...

Leí Bonsái..
uhm