31 julio 2008

Filman Tokio blues

El director franco-vietnamita Tran Anh Hung dirigirá la versión cinematográfica de la novela Tokio Blues (Norwegian Wood), de Haruki Murakami. El rodaje parece que empezará dentro de dos meses, con el fin de que la película sea distribuida en las salas de cine en 2010. (+)

30 julio 2008

Reina

En la foto de al lado, la inscripción que tiene la chica en la campera de cuero, dice: God Save The Queen y de fondo, se ven un montón de imágenes de Kate Moss en diferentes etapas de su vida.

29 julio 2008

Domínguez

Domínguez camina por el gimnasio, mira a unos tipos que le pegan a la bolsa y les dice que así no se hace. Se detiene y, los brazos en jarra, dice:
- Sí, en un año te subís a un ring.

28 julio 2008

5 lentos

5.



4.




3.



2.



1.

God dj

Me junto a desayunar con Max en M. Hablamos de la fiesta que organizó, junto a un amigo que tiene un corralón, en un convento franciscano. Llevé a mi primo, me encontré con Lola Arias, Ulises Conti, Mkt, Cristian Alarcón. Me encontré con Black, con las chicas de El Teje, con María B. Le digo a Max que había gente indignada porque hacer una fiesta en esos claustros centenarios era una falta de respeto. Es que tampoco iba a ser una fiesta así. Se les fue de las manos. Y me dice que no estaba todo tan pensado. Nadie se fijó que las luces rojas iluminaban un crucifijo enorme colgado atrás del dj.

21 julio 2008

Prats escucha



Alguna noche de estas prometo organizar una fiesta en la que se escuche The Polyphonic Spree. Se van a tirar globos blancos y todo.


18 julio 2008

Oyola, a los tiros

"Hace rato tenía la idea de usar una canción concreta y cada verso de la canción fuera el título de un capítulo. Y ahí me di cuenta de que me divertían mucho las canciones de Bon Jovi, que por lo general son de despecho: la mina que te cagó, la mina que dejaste. En Chamamé pensaba que desde el punto de vista del narrador, del Perro, la letra cobraba otro sentido. Ese mismo reproche hacía un tipo que no lo quería. Es humanizarlo un poco, puede ser muy poronga, pero le gusta Bon Jovi." Leonardo Oyola me decía eso de su novela, Chamamé, cuando recién se publicaba en España. Ahora ganó el Premio Hammett a la mejor novela negra. En una parrilla de Dorrego nos juntamos a comer antes de su viaje. Me decía que el premio era ser finalista, viajar otra vez a España. Le dije que lo iba a ganar, pero claro, ahora es más fácil decirlo. Es hora de festejar.

10 julio 2008

Lujos

Mediodía. Frente a un plato de pollo a la cacerola (con cebollita, zanahoria, pimiento, salsa de soja) y papas al horno (de las mejores que he cocinado) me escucho diciendo para mí mismo: "no hay caso: cuando la quiero vivir, la vivo".

07 julio 2008

Prats escucha

Los olvidados

Recibo un mail de Carlos Salinas Maldonado, desde Nicaragüa, donde dice que es finalista del Premio de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Carlos participó del Taller de Periodismo y Literatura en Aracataca y durante esa semana se leyeron textos producidos y publicados y él leyó uno que se titulaba "Los olvidados del Casita". Cuando terminó de leerlo nos quedamos todos callados. Intentábamos procesar esa historia. Él no estaba demasiado convencido de la calidad del trabajo. A nosotros nos parecía excelente. En el mensaje de hoy dice que está dentro de los cinco finalistas, dice que no lo puede creer y nos agradece porque si no hubiera escuchado nuestros comentarios jamás lo mandaba al Premio. Ya está armando sus valijas para viajar a Monterrey. Está feliz y no es para menos. El trabajo se lo merece.

Prats escucha

14 junio 2008

Siete whiskys y una fanta

Así se llama el equipo que armamos con mis amigos para jugar un campeonato de fútbol. Ya armé un desafío con el equipo de mi hermano para prepararnos. Será en tres semanas. Quiero que a las camisetas blancas que nos regala Gatorade les queden manchas de sangre.

Aldo

Así se llama el mozo de la cantina de al lado.

Bolsa

Primer hecho de sonambulismo en mi nueva casa. O no, es el segundo. El anterior ocurrió la primera noche, cuando desperté gritando porque estaba convencido de que me había olvidado la billetera, los pantalones y cientos de papeles en el departamento anterior. Anoche no sé qué pasó pero al despertarme encontré en una bolsa negra los cables y los controles remotos del dvd y del vhs; en el piso un par de pantalones y la cama sin almohadas.

12 junio 2008

Mar

Nací en una pequeña aldea de Liberia que ya no existe, allí construyeron una planta hidroeléctrica, y la aldea quedó sumergida bajo el agua. Si quisiera visitar mi lugar de nacimiento tendría que ir en bote, y hundirme en el fondo del mar.
(Alexander Sokurov)

30 mayo 2008

Diario de una mudanza (5)

Anoche no dormí. Hasta las cinco y media llené canastos, rompí papeles sueltos de la novela, de cuentos viejos y corregidos, de gacetillas interminables, de tesis universitarias de amigas que me las dieron para corregir. Lo peor no fue eso sino que lo hice sin música, muerto de frío, comiendo las últimas galletitas gold mundo que me quedaban. A las seis me acosté como estaba y a las seis y media me desperté y seguí preparando todo para la mudanza. A las siete y media llegó a la puerta de Talcahuano y Santa Fe un elefante colorado que tenía tatuado en el lomo: Mudanzas Sbora. Son mis muchachos. El primero que bajó me preguntó si yo era su contacto. Asentí y me dijo que estaba difícil para estacionar, que no sabía si iban a poder hacerlo, que quizás deberían estacionar una cuadra más allá. Empecé a putear hasta que Miguel, el cabecilla de todo esto, vio que un auto dejaba su lugar y atrás de él otro. El camión entró perfecto. A Miguel lo secundaban un pendejo de dieciocho, un gordito que parecía porteador peruano y el conductor del camión. Cuando entró al departamento, Miguel preguntó si levantaba todo lo que se veía. Lo dijo así y le respondí que sí. Miguel aplaudió y empezó a dar órdenes. Dale, que hace frío, decía Miguel. Traé el destornillador, la manta, traé el acolchado para bajar la heladera. Miguel no tenía dientes pero ordenaba y los otros obedecían. Me preguntó si esta era mi oficina. Me preguntó qué carajo había puesto en los canastos que estaban tan pesados y después, para qué quería tantos libros. Desde que empezó todo esto me digo que debería vivir sólo con un bolsito, que no debería aferrarme tanto a las cosas, dejar de lado mi corazón cartonero y tirar los papeles. Esta vez lo hice y me prometí liberarme de algunos libros (no de todos, claro) . Algún día -soñé- viviré con un bolso siempre armado, con una sola muda de ropa y alguna biografía que me apasione. Así recorreré el mundo.
***
La mudanza terminó a las once. Todavía quedan algunos canastos y ahora debo recoger unas pocas cosas que quedaron y entregar la llave. Ya está ubicada mi cama, tiene las sábanas limpias y la luz ingresa por la ventana. Es una linda tarde.

29 mayo 2008

Diario de una mudanza (4)

Ya descubrí para qué sirve Perfil: es ideal para hacer bollitos de papel y que los platos dentro de los canastos no se rompan. Y a La Nación la uso para envolver las tazas.

***

Soundtrack mudanza:
Disco 1. Jukebox, Cat Power
Disco 2. Sleep through the static, Jack Johnson
Disco 3. Is this it, The Strokes

***

Hoy le dije a una viejita simpática del primero piso que me iba. Se ofreció a ayudarme. Además como está en un monoambiente, le dije que se cambiara para el décimo. Quizás le dejo las plantas.

28 mayo 2008

Diario de una mudanza (3)

No sé si lo anterior quiso ser poético o qué, pero hay cosas que importantes para decir y nadie las dice: es absolutamente inhumano sacar el agua del freezer descongelado a las 0.45 de la madrugada del miércoles más frío del año.

Diario de una mudanza (2)

Sueño que de a poco todo comienza a vaciarse. Las bibliotecas, los placares; comienza también a descender el aire por una escalera de edificio, del diez al nueve y así hasta planta baja. Desciende como la cama, y la heladera, y el televisor, y las botellas de whisky vacías. Al menos en mis sueños, ya todo se fue. Pero ellas se quedan, Yuya y Mao permanecen arremolinadas por el aire, sometidas por la escarcha de la noche sobre el balcón.

Diario de una mudanza (1)

El camarada Hax me decía ayer que debería sacarle fotos a mi casa. No tengo cámara, le dije y se indignó, dijo que no podía ser que un blogger prominente no tuviera cámara digital. Le dije que no era un blogger prominente, que ya no tengo ni groupies, pero igual, me propuse hacer un diario de la mudanza (original, ¿no?) mientras la cuenta regresiva avanza. Anoche dormí pésimo, con los canastos de mimbre que murmuraban y conspiraban para secuestrar mi casa y declarar la independencia de los canastos de mimbre. Los soñé caminando en cuatro patas, petacones como son, barrabravas de mudanza. Me desperté cada cinco minutos, tosía, estornudaba, se me llenaban los ojos de lágrimas y puteaba por el polvillo. Diseñaba en mi cabeza la logística de estos días. Me desperté a las siete con Jack Johnson (sonará hasta que termine todo esto), agarré la biografía de Sartre y me fui a desayunar afuera porque acá ya no se puede vivir. Descubrí que las bolsas de residuos Asurín (gigantes) podían servirme para ubicarlas dentro de los canastos y los libros no tendrían contacto con estos canastos hijos de puta. Son perfectas aunque también caras y sólo traen diez, pero no importa. Ayer recibí mensajes de gente que me apoya, que me envía fuerzas desde la distancia. Recibí llamados telefónicos de todas partes del mundo: del Hay Festival (con Salman Rushdie y Gore Vidal tomando té) hasta Chile. Todos están leyendo este block. Todos acompañan y mi cintura comienza a sufrir los primeros embates. Seguiré sin descanso. Ya tengo seis canastos llenos. Faltan doce. La obsesión me llevará al final de la noche de esta mudanza. Y levantaré mi Asurín con la mano izquierda.

27 mayo 2008

Move on

¿Por dónde se empieza? Tengo canastos acumulados en cada rincón de mi departamento. No me puedo mover. Escribo con los codos sometidos, apretando mi cuerpo, y la luz no ingresa a la habitación porque los canastos llegan hasta el techo. Literal. Tengo dos días para meter todo en estos treinta cuadrados de mimbre. Tengo que cerrar la revista, ir a la inauguración de ArteBa, a la presentación del libro de Liniers, tengo que irme a cenar a otro lado porque en casa ni siquiera puedo sentarme: hoy desayuné de pie en la cocina, después de que los muchachos (¿tres pibes de quince años me van a hacer la mudanza?) me dejaran los canastos y después de pagar la seña convenida me pidieran unos pesitos para "el café". No tengo nada, flaco. Te estoy dando lo último. Definitivamente, los discos y algunos libros voy a llevarlos por mi cuenta.

23 mayo 2008

Prats escucha

Los había escuchado en el soundtrack del filme Thumbsucker junto a Tim Delaughter aunque no tenía idea de quiénes eran. Parecen evangelistas o carismáticos o miembros de una secta. Son The Polyphonic Spree. Mueven las cabezas. Levantan las manos. Alaban no sé a quién. Son una sinfónica rockera integrada por 24 personas. Escuché el tema Lights & Day y me sorprendió la potencia de una banda formada por una multitud, la unidad y las delicadezas de algunos instrumentos y del trabajo coral para interpretar temas de ellos y de otros. A Nirvana (una gran versión de Lithium en el festival Lollapalooza) y también a los Beatles (Sgt Pepper Lonely Heart Club Band)



Light & Day (video)



Lithium



Light & Day en Scrubs

22 mayo 2008

Noche peronista

Anoche terminamos tarde y como ocurre casi siempre los días de cierre largo, fuimos a cenar con los que quedamos últimos. Los de siempre. Fuimos a un restaurant español de Moreno y San José, porque se podía fumar, pedimos jamón crudo, unas gambas, una tortilla a la española, después y cazuela de mariscos. Al final hubo discusión si habíamos tomado tres, cuatro o cinco botellas de vino. Creo que fueron cuatro, nos cobraron tres y parecieron cinco, pero nunca te cobran de menos. Siempre es de más. Hablamos de Bolivia, de la situación en Bolivia y cada uno recordó sus viajes a Potosí, por el salar o por el Lago Titicaca. No sé quién dijo que le sorprendió la cantidad de iglesias evangelistas que había y empezamos a hablar de las religiones carismáticas, del gospel y terminamos entre las respuestas que puede darte la ciencia y las que pueden darte las religiones. Llega un punto en que la ciencia también es una cuestión de Fe. No sé cómo después pasamos a desentrañar la Revolución Rusa y la manera en que los alemanes escapaban del Ejército Rojo en Stalingrado. Creo que el disparador fue alguna película, como siempre, o la estadía de alguno en la mesa como corresponsal de Tass, la agencia de noticias soviética, en Berlín. También hablamos de la fisonomía de los rusos y de la capacidad para beber vodka (o cualquier cosa) que tienen. De Rusia, pasamos a la Segunda Guerra; de Hitler pasamos a Perón y la noche nos encontró en la vereda del restaurant ya con las cortinas bajas, intentando entender el peronismo. No llegamos a nada

17 mayo 2008

Cumbia!

Anoche fui a comer con Los Peyotes -ellos pizza y yo un lomito-, la banda de garage, psicodelia y bizarrez que alguna vez estuvo en mi programa de radio. Se acordaban del programa, que estaba bueno el lugar. Les conté que perdimos el espacio porque vino Palmer, el dueño de Ku, y puso toda la guita para quitarnos el espacio y convertir esos sábados en electrónicos. Del indie a la electrónica. Le querían poner onda y no tenían idea. Después los acompañé al show que darían a las doce en el Salón Pueyrredón. Tocaron a la una. Los temas clásicos (si saben que soy negro no me pidan color; el humo te hace mal), los ahhhh, los gritos de aguante la cumbia y el delirio de cinco flacos que no la pasan mal. Ni ellos pueden creer que ahora los inviten a Rotterdam para participar del Primitive, el festival más importante de música garage, y después aprovecharán para irse de gira, durante un mes, por Berlín.
Siguiendo con la cumbia, hoy sábado me fui al Rojas porque cerraba la muestra Tropicalísima. Y tocaba El Fantasma. Lo saludé al Fantasma y me preguntó qué leía. Le dije que Dios es redondos un libro de crónicas de fútbol del mejor escritor latinoamericano: Juan Villoro. Lo tenía en la mano y se lo mostré. Quedó chocho. Le dije dónde se lo conseguía (ahí, en la misma cuadra) por diez pesos. También lo conocí a Cristian Alarcón, que hace tiempo venimos intercambiando mails. Admiración mutua. Por ahí andaba Julio Arrieta, protagonista de Estrellas y Roberto Jacoby, el curador en las sombras de todo esto, que agitaba sin parar. Mi amigo Max estaba contento. Armó un poco de ruido, que es lo que le gusta hacer. Además se vio a la gente con la manito arriba, moviendo la cadera, gritando ¡cumbia de la buena!

12 mayo 2008

Mañana

Antes que nada recomiendo Sleep through the static, el nuevo disco de Jack Johnson y la entrevista que le hicieron en Rolling Stone. Me pasé toda la noche con ese disco. Me quedé hasta las dos de la mañana corrigiendo y hoy me desperté a las siete. Parece que en los últimos tramos de algo la excitación me hace perder el sueño. Bueno, cuestión que hace un rato, tipo once y media, terminé la segunda reescritura y corrección. El texto está bastante mejor que en el verano cuando lo terminé. Hay partes fuertes y el final me sigue gustando. Debo decir también que se cayó Coghlan así que la Comunidad que iba a armar con dos amigos no podrá ser. Tampoco las fiestas ni los asados interminables en la terraza. No importa. Mañana, quién sabe, seremos libres.

03 mayo 2008

Imaginate

Imaginate el barrio: a pocas cuadras de Parque Saavedra (unas pocas más y estás en la General Paz, y estás en la provincia), imaginate que en frente tenés una de esas despensas de viejo, en la otra cuadra un local que vende empanadas y, según dicen, son bastante buenas. Imaginate que el ambiente es tranquilo, que el primer piso está recién construido, que tenés visión panorámica hacia una casa abandonada y una terraza enorme, con lugar para una parrilla. Imaginate que la habitación no es tan grande como la actual pero está bien: con una cama y una mesa de luz, ya estás, tenés el placard espacioso (para poner los dos pantalones que tenés y una campera: tu vestuario habitual) y una cocina bien equipada de alacenas. Y tenés bañadera. Chica, pero bañadera al fin. Basta de frío, te decís. Imaginate que alquilás el primer piso de ese ph. Y que un amigo alquila el de planta baja A y otro el de planta baja B. Imaginate los días. Imaginate que por las mañanas el barrio se despierta con Manu Chao. Imaginate que la tuya, es la Casa Babylon.

26 abril 2008

Poco feliz

Recorro una librería de la avenida Santa Fe. El encargado de la librería atiende a unos chilenos que buscan un libro de Vasili Grossman, dicen que el título del libro tiene algo de la guerra pero no recuerdan exactamente el título. El encargado al parecer tampoco entonces me meto y les digo que el libro que buscan es Un escritor en guerra. Los chilenos se alegran y me agradecen pero el encargado me dice gracias pero ya los estoy atendiendo. Baja al depósito a buscar los libros. Les digo a los chilenos que el hombre parece haberse ofendido porque me metí. Los chilenos dicen que no me haga problema y seguimos, cada uno por su lado. Encuentro Llamadas telefónicas, el libro de cuentos de Bolaño que leí hace tiempo pero que no tengo porque me lo habían prestado. Lo saco del estante y sigo. Sube el encargado, entrega el libro a los chilenos y me mira, se acerca, me pregunta si yo soy el que escribió esa columna sobre un libro de Tel Quel (no le digo que soy Prats sino el otro así que asiento) que compró en esta librería. El encargado intenta una sonrisa incómoda: fue una columna poco feliz, dice y me sorprendo. Entonces lo interrumpe otro cliente y se aleja. Encuentro el libro de Salinger que buscaba y llevo los dos que elegí hasta la caja y ahí está el encargado: lo que era poco feliz era el precio de ese libro, le digo. Un libro que en Europa cuesta veinte euros, te lo cobran trescientos cincuenta. El distribuidor se aprovecha.
- Pero fue poco feliz, todo eso que escribiste era ficción - dice.
- Cuando escribo periodismo no hago ficción. - le digo y se queda callado, pago mis libros y me alejo.

25 abril 2008

Adiós, balcón

Todo arreglado: el veinticuatro de mayo me voy del balcón, de mi departamento coqueto, me alejo de mi cocina diminuta, de mi baño sin bañera y de mi vista prodigiosa de la ciudad. Adiós a mi cueva moderna de la Quinta Avenida, adiós a Abraxas (pero volveré) y a los domingos por la mañana de desayuno en el barcito de viejas con plata ubicado en Guido y Parera. De aquí, puedo decirlo, salió una novela y en un tiempo, quizás, alguna placa indique que aquí se escribió Ruido. O quizás nadie se preocupe por esa placa. No importa. En mi fantasía, en mi historia, siempre se dirá eso. Adiós, amigos. Los muchachos de la mudanza ya desenchufan la heladera, ya ubican los libros en cajas (pienso en aprovechar para catalogar todo lo que tengo). Estoy en la calle. Pero ayer hablaba con mi amigo oftalmólogo y su padre me hace un lugar en un hotel de pasajeros (baño compartido) en el barrio de Monserrat. Empieza otra aventura. Quizás escriba algo de todo esto.

18 abril 2008

Prats escucha

Después de haber visto I'm not there, la maravillosa película de Todd Haynes en la que interpreta la figura y el arte de Bob Dylan, un tema de Cat Power, Song to Bobby.

14 abril 2008

Prats escucha


este es el tema que se escucha al final de Los paranoicos, de Gabriel Medina. Que tiene varias bandas del rock independiente.
banda Doris
tema Así

04 abril 2008

Mensajes

Lo que transcribo es un mail que nos envío uno de los mejores jóvenes periodistas colombianos, un tipo que tiene una claridad y una humanidad notable, a un grupo de periodistas latinoamericanos que convivieron durante una semana en Aracataca. Ahora él está en Madrid, en una beca para periodistas.
Lo transcribo porque es poesía.
"Deben buscarse amigos como se buscan libros. Acertar en la búsqueda no reside en que sean muchos o extraordinarios, sino en que sean pocos, buenos y bien conocidos". La frase es de Mateo Alemán, un novelista español que estuvo preso en la misma cárcel donde Cervantes escribió Don Quijote. Dos meses después de iniciada la beca que curso en Madrid, con veinte periodistas de iberoamérica, sepan que los recuerdo como las páginas de uno de esos libros que se guardan para siempre en la mesa de noche. Un semana, esa semana en Aracataca, bastó llevarlos dentro. Entre mis compañeros transitorios he buscado infructuosamente la pasión que se desbordaba de sus ojos allá, donde todo era posible. He tratado de arañarla en medio de conversaciones que gravitan entre la abulia y el conformismo, pero no hay caso: pesco en mar seco. En las noches que me permite esta ciudad insomne, he seguido con cuidado sus mensajes y ha sido inevitable añorar esas tardes de calor primitivo. Ha sido un orgullo conocerlos chicos. Les mando besos, abrazos, cariño sin fechas de caducidad. Un día, lo sé, entre letras o caminos sin terminar, nos volveremos a ver.

la sociedad de consumo

Tengo la manía de acumular sin pagar nunca las facturas de servicios. Durante meses. Como que espero a ver una pila de quinientos pesos en código de barras amenazantes en la biblioteca, junto a los libros de Thomas Pynchon que jamás pude terminar, para ir una sola vez al rapipago y pagar todas de una, pagar quinientos diez pesos con cuarenta centavos, pagar con recargo siempre, sin que me importe y nunca hacer cuentas, nunca llamar a telefónica para que me quiten la línea control (el teléfono de casa no lo uso nunca), nunca llamar a fibertel para que me corten internet y me propongan una nueva promoción, veintitrés pesos por mes durante seis meses, banda ancha a pleno, pero no, nunca lo hago y aunque no pague, no sé por qué fibertel no me corta el servicio. Al final, aunque nunca lo crea, son buena gente.

31 marzo 2008

Aira

El sábado, después de la mesa sobre reseña, crítica académica y pensamiento crítico en los medios que organizó Fogwill nos fuimos con Zambra, Capelli, Libertella y su novia, Mattoni y los cordobeses Schilling y Lo Presti a un restaurant medio turbio de Perón y Montevideo. Armamos una mesa en el primer piso (donde se puede fumar) al fondo, rodeados de viejos discos de pasta. Viejas glorias. Al rato llegó Mairal y pedimos la comida. Teníamos que llamar al mozo apretando un timbre en lo alto. Pedimos cervezas en jarra. Algunos pidieron revuelto gramajo y yo ñoquis al fileto sin queso. Hablamos de Aira. Mucho. Mattoni, que lo conoce bien, contó las anécdotas de Aira y Carrera en Pringles. Hablamos de sus libros. De El Llanto. De Embalse. De Los misterios de Rosario y de los personajes como Giordano, que aparecen en esos libros delirantes. Mattoni dice que una vez, Aira acompañó a Carrera al viaje de egresados en Bariloche y se pasó los días que duró el viaje encerrado en una habitación, rodeado de libros, escribiendo. Dije que muchas veces me detengo a pensar cómo sería una biografía de César Aira y siempre llego a la conclusión de que sería el libro más aburrido de la historia.

27 marzo 2008

Artistas







Acaba de llegarme el libro de retratos de Pablo Bernasconi, un excelente trabajo de síntesis entre plástica, biografía y obra de artistas y personajes diversos. "No hay mayor diferencia entre Liam y yo. Él es un cretino y yo también" es la cita que acompaña al retrato de los hermanos Gallagher (arriba). Otro retrato es el de Luca (más arriba) pero en el libro no lo encuentro.

20 marzo 2008

Zambra

Golpean la puerta: ¿Don Alejandro? Lo llaman de Buenos Aires. Alejandro atiende, dice que está muy cansado, que acaba de darse una ducha y necesitaría treinta minutos, ¿podrá ser? Acepto. Treinta minutos después dice, entrecortado, tartamudo, todavía dormido y con una voz pequeña como si fuera posible que las voces tengan tamaño: estoy convencido de que lo importante es que los libros sean como los libros quieran ser, que el relato se escape de la mente del escritor, que tenga vida.

12 marzo 2008

Morrison dice

Dicen que ya no escribís, Prats, ¿qué pasa? ¿Te cansaste? Hoy me lo decían unas chicas en un bar de la calle Salguero, me lo decían preocupadas, porque quieren leerte, aunque les guste los temas que posteas, que son tan lindos, y ahora algunos (que antes no le gustaban) los comienzan a escuchar, todos juntos, una tarde, cualquier tarde, mientras trabajan o juegan al tetris frente al monitor, y escuchan tus temas, Prats, que no son tuyos pero casi, porque lo único que hacés durante todo el día es meterte en youtube y dar vueltas por videos y por bandas, y por grabaciones caseras que no te interesan y tampoco le interesan a tu gente, Prats, y qué frase: la gente. ¿La gente existe? Eso se me ocurre ahora, mientras me quemo la cabeza con un encendedor, me quemo los ojos y miro mis manos quemadas por el mismo encendedor al que no se le extingue la llama. ¿Quemado? Ya lo dije.
Morrison.

02 marzo 2008

Prats escucha: Latinoamérica



banda Los Jaivas
tema Mira niñita (vivo)

Filosofía

El kata es una combinación de posturas del karate de defensa y ataque. -- dice Fabián Casas (Ensayos Bonsai, Emecé)-- Es meditación en movimiento. Parecen servir para atacar y defenderse pero en la práctica sirven para meditar. Fabián dice que se armó un kata literario: "está compuesto por estos manifiestos a los que veo como movimientos para meditar y crecer, para producir vida.
1) La Carta a la Dictadura Militar, de Rodolfo Walsh.
2) El escritor argentino y la tradición, de Borges.
3) El prólogo de Gombrowicz a la edición del Ferdydurke argentino.
4) El prólogo a Los Lanzallamas, de Roberto Arlt.

"En karate existen muchos katas, creo que cada uno, a lo largo de su vida, debería armar los que se le canten."
Y sigue, en un párrafo que parece que no tiene nada que ver y sin embargo: "Con la primavera llegó a mi vida un regalo de Dios que se llama Rita. Tiene tres meses. La otra noche estábamos en el parque y se puso a cavar un pozo, lo hacía con un convencimiento milenario, lo hacía con el corazón de la especie. De esa manera me gustaría escribir".

28 febrero 2008

Escritura automática

Estuve sin escribir porque me quemé el dedo. No es grave, sólo me hago la víctima. También estuve con demasiado trabajo. Demasiadas reuniones: todas esas cosas insoportables que uno tiene que resolver cuando está alienado. Hoy no quiero salir de mi casa pero es inevitable. No sé si con piloto o camperita de lluvia. Quizás busque un pilotín amarillo y salga a caminar entre los autos por los semáforos. O ande en bicicleta, pero no tengo bicicleta. Tenía una en la casa de mis tías, en Santiago del Estero. En el garage de la casa de mis tías. Siempre que voy en los veranos, la veo. Si esa bicicleta hablara. La usé entre los seis y los ocho años. Nunca más. En esa época escuchaba Los Parchis, que se formaron el año en que yo nací así que nacieron conmigo. Ahora escucho tantas otras cosas y por eso todo el tiempo pienso en la Literatura Rock. ¿Existirá? Siempre lo hablamos con Leonardo Oyola (autor de Chamamé), que ayer me llamó y me dijo que en quince días se va a un festival de literatura en Ibiza, de novela negra. Se tatuó el nombre de otra novela y ya la terminó: Gólgota (para vos, Guns and Roses, mirá), que también se editará en España. Sudamenricana le publicará en la Argentina su primera novela y después Chamamé. Me contó que en estos días escribe en la casa de Pablo Ramos. Un día tengo que ir a visitarlos. Debe ser genial verlos trabajar.

26 febrero 2008

Prats escucha: versiones



Un muy buen tema de The Smiths (1987) convertido en versión melanco por el productor Mark Ronson, que convocó al cantante canadiense Daniel Merriweather. Me engancha más The Smiths.

23 febrero 2008

Grisham

Hace unos años, un amigo me pidió que le regalara un libro del Tato Young. A este amigo lo llamaremos Grisham, para relacionar su nombre con las funciones que desempeñaba hasta hace unos días. A Grisham lo conocí en algún cumpleaños de otro amigo, que por estos días comenzó a estresarse porque casi todas las noches tiene que resolver secuestros extorsivos. A Grisham lo conocía de vista, lo saludaba, alguna vez lo llevé en auto de Ezeiza a Capital, pero nada más. Nos hicimos verdaderos amigos una noche, en Cuzco. Habíamos ido de viaje por Bolivia, Perú y Ecuador con otros chicos. Y una noche, en esa ciudad, me fui de bares solo. Grisham me siguió y me encontró en la barra de un lugar de mala muerte, con un vaso de whisky sin hielo en la mano. Me abrazó y me dijo que esa imagen de poeta maldito me calzaba perfecto. Me reí. Le pregunté si quería sentarse. Aceptó y pidió una Fanta naranja. Grisham es abstemio. No toma una gota de alcohol. Cuando sale con una chica, por ejemplo, ella pide un trago y él, un licuado de frutilla. No tiene problema. Y por lo general es el alma de cualquier fiesta. Vive en Belgrano, en un departamento que era de jugadores de las inferiores de River, y por eso el encargado del edificio cree que él es jugador de fútbol. Grisham nunca lo desmintió. Con amigos en común siempre dijimos que Grisham tenía que ser periodista de chimentos o espía para algún gobierno. Hace unos día me llama: te tengo que contar algo. Tiene que cambiarse el nombre porque cambia de trabajo. Le pregunto si se convertirá en estrella de telenovela y su nombre tiene poco gancho. No. A partir de ahora será un agente secreto del servicio de inteligencia. Parece que este año nos vamos a divertir un poco.

21 febrero 2008

Prats recomienda

A pesar del desastroso afiche que hicieron (que parece una estúpida película adolescente) recomiendo este filme, que tiene un soundtrack maravilloso con temas como “Anyone Else But You”, de The Moldy Peaches, interpretado por Ellen Page y Michael Cera (versión que cierra el filme y que se encuentra aquí abajo) y "So Nice So Smart” de Kimya Dawson.


19 febrero 2008

Bolsas

En mi último día de vacaciones no puedo olvidarme de llevar la ropa al lavadero. La ropa blanca en una bolsa y la de color en otra. El problema es que no tengo bolsas. Tengo algunas de supermercado pero las uso para tirar la basura. Así que revuelvo mi casa y pienso en ir a la lavandería a pedirles un par de bolsas para poder llevarles mi ropa sucia, para que ellas (las chicas de la lavandería) tengan trabajo, que no será mucho porque a veces, cuando me quedo sin ropa limpia, bajo a la calle, camino hasta Santa Fe y me compro lo imprescindible. Pero todo viene a que no tengo bolsas y debajo del sillón encuentro dos: una bolsa de Dickens y otra de Guadalquivir. No sé qué van a pensar las chicas de la lavandería. Quizás no me digan nada.

10 febrero 2008




fotos sofía berakha
fuente proyecto panda

realismo visceral

Voy a fundar una escuela del realismo visceral. Tom Spanbauer llama a lo que se entendería como real visceralismo, o al menos lo que uno entiende, ir al cuerpo: darle al lector una reacción física, involucrar al lector a un nivel visceral.

09 febrero 2008

Barnes dice

Julian Barnes dice que es preferible empezar por escribir una mala novela antes que un mal cuento, que los cuentos se acercan a la poesía y que son perfectos mientras que las novelas siempre serán imperfectas. Siempre me pregunto si algún día podré escribir una novela que se lea como una sucesión de cuentos. Quizás.

08 febrero 2008

Añoranzas

Hace tiempo que no escuchaba este disco. Se trata de Senderos (ECM, 2005). Dino Saluzzi en bandoneón y Jon Christensen en percusión, un formato instrumental tan atípico como improbable, como decía Fischerman. Un dúo de bandoneón y batería con el noruego que fuera miembro de uno de los dos cuartetos estables de Keith Jarrett en los años 70. En este disco hay un tema, "Allá!... en los montes dormidos", que tiene una melancolía, una tristeza, una pasión al punto de que los 4:10 la tensión entre el bandoneón y los delicados palitos del bombo hace que Saluzzi largue un la ra la la ra contenido, que me transporta hacia las noches santiagueñas, hacia el canto de algún viejo sentado en una silla a la que se le ve la goma espuma en los bordes, que canta, con el bar cirroso y la calle de tierra y la gente que lo rodea como testigo.

06 febrero 2008

05 febrero 2008

Poesía salvaje

No tires nunca lo que te da vergüenza, no dejes
que nadie te alabe, nunca corrijas textos que sabés que pueden mejorar,
corregí lo que no te acordabas que existía...
(Daniel Durand, El estado y él se amaron, Mansalva)

02 febrero 2008

Noche de sábado

Están sentados a una de las mesas de Piola, en Libertad y Santa Fe. El podría tener 60 años, ella 56. La música electrónica en un tum tum repetitivo y me digo que podrían poner otra música y lo veo al dj y lo veo sacar y poner discos, uno peor que el otro, pero a ellos les gusta y a mí me gustan los gnoccis al ragú que hacen aquí así que aquí estoy, junto a la pareja de viejos que quieren tener onda. El es divorciado, ella seguramente también; el es contador (es más, es su contador), ella quiere vivir de rentas y, quizás, si algún día puede, tener una estancia en el sur, porque tenemos que comprar tierras en el sur, dice, porque si no la compramos nosotros vienen de Estados Unidos o vienen de Europa y compran todo, dice.
- Y compran porque se quieren llevar el agua - dice ella.
- ¿Agua?- el viejo pone cara de no-entiendo-nada mientras mastica con la boca abierta el pedazo de pizza que acaba de cortar.
- Sí, agua. - dice ella - Después la venderán como agua mineral, no sé.


01 febrero 2008

Summer fest

Llego a las ocho, puntual, como suelo llegar, y me dicen en la puerta que el Appetite Summer fest (sic, sic, sic todo junto) es a las nueve y media y le pregunto a la chica si me confundí yo o siempre fue a esa hora y la chica que me recibe me dice que no, que siempre iba a ser a las nueve y media. Estoy seguro de que en el mail decía a las ocho. No importa. Le digo a Max que aprovechemos para cenar y entonces me lleva a un restaurant peruano de Lavalle y Jean Jaures. Hablamos de Crítica, de arte, de negocios que podríamos hacer y no se nos ocurre una idea sino cinco o seis, y todas nos parecen geniales.
A las nueve y media estamos de vuelta en Konex y sigue sin haber nadie. Entramos igual. Una instalación perdida en una de las salas, una batería en el medio de la escalera de Testa. En un rincón lo encontramos a dj Fred y nos dice que hoy viernes vayamos a Compass, que toca una banda nueva que suena bien. Le prometemos que vamos a ir y hablamos de la gestión del macrismo, de la situación de las galerías de arte en Buenos Aires.
- Nadie ocupa hoy el lugar que dejó Belleza y Felicidad.
- ¿Appetite no lo ocupa?
- No tiene un concepto. No hay una línea curatorial.
- ¿El trash?
Silencio.
En la escalera comienza una "performance", una chica rubia con voz de actriz porno (o locutora porno, es lo mismo) dice uau y de una de las ventanas de la fábrica comienza a salir telgopor picado como si fuera nieve.
- ¿Hay poca gente porque son artistas y nadie los entiende?
Termina de "nevar" y la chica rubia pregunta si no estuvo increíble. Nadie responde, así que la chica dice "Consumo arte o con sumo arte" y hasta ella misma se da cuenta de que es una estupidez y reconoce:
- Hoy no voy a poder decir ni una frase inteligente.
Linda era. Después no sé.

30 enero 2008

Paréntesis

Anoche recordaba Guitarra negra, de Alfredo Zitarrosa. Dice:

Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas
Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol. Y se echará en el piso como un perro. Y aguardará hasta la madrugada.
Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre.

27 enero 2008

Prats escucha

Cuando hablo de sentarme en el balcón, leer a Murakami y escuchar un disco de Sigur Rós, me refiero a esto.



y este es el trailer del documental Heima, sobre la banda, que por estos días pudo verse en Londres y Nueva York


26 enero 2008

crónica del fan (continuación)

La silla en el balcón, la música al tope. No hay demasiado viento no hace frío y el calor no mortifica. La temperatura ideal para tirarse entre Yuya Mao, el libro entre las manos, la certeza de una buena tarde.
El espejo
Vigilante nocturno. Ruidos. Viento. Tormenta. Cree que son fantasmas y la narración se acerca al cine oriental. Una imagen, un sobresalto. Es el espejo, es su imagen pero extraña. Es el sonido de los vidrios al caer.
El folclore de nuestra generación: prehistoria del estadio avanzado del capitalismo
Dos chicos, novios, que son almas gemelas, que se adoran durante los años del colegio. Pero no cogen. Él quiere pero ella no. Ella le dice que podrán hacer el amor una vez que se separen, una vez que ella se haya casado con otra persona y lo llame a él una noche, cualquier noche, para que al fin puedan hacerlo. Notable.

24 enero 2008

Crónica del fan que da cuerda al mundo

Con las casi cuatrocientas páginas del libro (hojas anilladas, faz simple) de cuentos de Haruki Murakami transito Constitución, fantasma entre personas que no tienen rostro. Subo al tren, me siento y bajo. Camino hasta el primer café que encuentro. Pido café doble y medialunas: tengo que merendar, tengo que leer. Y leo. Alguna vez lo dije. Entonces me incorporo, camino hasta la galería, subo las escaleras y abro la puerta de Abraxas. Saludo a Fernando Pau y al pibe de Satan Dealers. Pregunto por el disco de Sigur Rós, el disco doble que tiene temas acústicos, porque creo que es el último. Me dicen el precio y pago. Subo por el ascensor y leo. Abro la puerta y dejo el bolso, dejo la billetera y me quito la remera, abro la puerta del balcón y saco el sillón con la publicidad de osde que me regaló mi hermano. Ubico la silla, me quito las zapatillas y las medias y busco las ojotas. Pongo ambos discos de la banda islandesa, la del cantante con ojos blancos. El disco se llama Heim (septiembre de 2007) y con él, la banda rompe años de silencio desde Takk. Me siento, abro el libro o ese mastodonte maravilloso que tengo entre las manos y leo.

Sauce ciego, mujer dormida

Dos primos, uno sordo. Sordo, ¿entendés? Me imagino a mí y a Federico y pienso en ese cuento que escribí y debo reescribir o dejarlo en el cajón. El primo del protagonista no escucha de uno de sus oídos. Terciopelo Azul. Arboles (sauces) y moscas carnívoras y mujer dormida. Es el viaje al hospital y es el recuerdo. Es la espera y el recuerdo. Es el amigo y la novia del amigo y los sueños de la novia del amigo. Son chocolates derretidos.

La chica del cumpleaños
Ella cumple veinte y trabaja en un restaurant. Carver: situaciones cotidianas y un hecho ¿fantástico? Cuando lo ordinario tiene la sensación de ser fantástico, de ser irreal, pero el relato se contiene, no dice, no termina y sigue. La chica cumple veinte y el viejo la recibe en esa habitación y la hace pasar. ¿Quién es? ¿Qué pidió?

Sobre el Prats escucha

Dice que se toma recreos del trabajo cuando posteo un tema. Dice que la mayoría de los temas le gustan y después navega por el menú del you tube para conocer más temas de la misma banda. Dice que el tema de The Killers ya no puede escucharse y le digo que sí, no sé si los videos de you tube tienen fecha de vencimiento o acaso los usuarios dejan de ser usuarios del sitio y el sitio nos priva de escuchar el tema a todos los que escuchan o escuchamos el tema en la sección más exitosa de este block. Porque dicen que es exitosa. Block 'n roll.

Digo: Prats escucha




21 enero 2008

Cuando me muera quiero que me toquen cumbia

Recuerdo una noche de año nuevo de hace dos años. Estaba abrazado a mi vieja, en el patio de la casa de mi tío. Y escuchaba este tema. Cada vez que lo vuelvo a escuchar recuerdo esa noche y mi sensación de no saber qué hacer. Era cierto aquello que decía Sr. Flavio: cumbia triste.




18 enero 2008

El beso de la mujer araña

Cinco. Al menos fueron cinco veces. Anoche dormía en mi habitación, la puerta del balcón abierta, el ventilador encendido, las sábanas blancas a cuadritos azules bien estiradas. La primera vez me desperté sobresaltado (Kafka dixit) y observé la almohada: la pata de una araña intentaba salir de entre las plumas de ganso (exacto: soy un anarcoglam, como dice Werner, o un anarquista de elite como Rafael Barrett). Veía la pata de la araña moverse y me daba asco. No había fumado nada. Ni tomado ninguna pastilla. Veía la pata y encendía la luz y volvía a tocar la almohada pero no podía encontrar nada. Cambié la almohada, seguí durmiendo con la otra que tengo y de vuelta me desperté. Me dolía el pecho. Eran las dos de la mañana y sentí un movimiento entre las sábanas, un tallo negro y peludo que me saludaba. Me dije que la araña no podía seguir ahí. Me levanté a tomar agua y volví, me aventuré otra vez al sueño pero al rato de vuelta. Fueron cinco veces. Desperté todo el tiempo por la maldita araña que no existía. O existía sólo en el sueño lisérgico de un tío sonámbulo.

17 enero 2008

Esas cosas que pasan cuando uno está vivo

Recorro con la mirada las revistas del quiosco en la estación de subte de Tribunales. No hay gran cosa, pero la veo. No se la consigue en demasiados lugares (o yo no la pude ver más que en Internet). El número uno (octubre de 2007) de la edición española de la revista Esquire. Recuerdo la tapa de noviembre del 68: William Burroughs, Terry Southern (el de "A la rica marihuana"), Genet, Sack. O la de febrero de 2001 (gran tapa con la maravillosa Monica Bellucci). En la edición que adquiero, Woody Allen en tapa. No está mal. Veo el precio: dos euros, según dicen la tapa; quince pesos argentinos, señala el quiosquero. No entiendo el cambio. Es cierto: euro - peso argentino, la relación está 4 -1. Es decir que 2 - 15. No dan las cuentas. Ok: viaje en barco (o avión, quién sabe), impuestos, ¿qué más? Siguen sin dar las cuentas pero igual la compro. Entre los dos ejemplares que tiene el hombre busco el menos arruinado. La hojeo. Llega el tren. Viajo en subte hasta Constitución. Leo. Y no lo puedo creer. Demasiada casualidad o será el destino. Una de las notas es sobre Haruki Murakami.

15 enero 2008

Fantástica fiesta

Acabo de llegar a casa. Levanto las persianas, abro la puerta y miro: la silla y la mesa de mi balcón están dadas vuelta, tiradas en un costado, mojadas, enfiestadas con mis plantas, Yuya y Mao. Cierro la puerta y me alejo en silencio. No les diré nada, pienso. En el living, pido por teléfono unos ravioles de verdura al fileto sin queso. No les diré nada de lo que pasó, pienso. Ni hoy, ni mañana, ni nunca.

10 enero 2008

Colegiales

Me gustó Colegiales. Recién caminaba por ahí (por las calles Delgado y Virrey Loreto) y en verdad es un buen barrio. Estuve en un híbrido entre bar-librería-videoteca que no es ni un bar ni una librería ni una videoteca o es eso pero todo junto. No importa. Resulta que al espacio lo recomiendo. Se llama Canasta. Queda en Delgado 1235. Alquilan libros, alquilan películas, venden pan casero recién horneado en La Prometida, que queda en la esquina. En la apertura (en noviembre pasado) expuso Nahuel Vecino. Para que te des una idea. El lugar es mínimo, pero allí están Guillermina, Julián, Ana, todos artistas plásticos, todos buena gente. Quieren integrarse con el barrio. Me contaban que siempre pasa a comprar pan una señora con sus perros. La señora se llama Susy. Julián dice que la señora siempre le cuenta de sus amantes, de sus aventuras de cuando era joven, pero Guillermina dice que ella no habla de los amantes, que nunca habló de los amantes con nadie y dice que Julián se equivocó. Julián dice que no puede ser pero Guillermina dice que es así, que la señora habla de sus cosas pero no de esas, del barrio, pasea a los perros, hace vereda y, de paso, compra el pan que venden los chicos. Hace poco, la gente de Canasta implementó el concepto de Vereda. Hay que volver a la vereda. Y estoy de acuerdo. Les escribo desde mi balcón, viendo el atardecer de un día sin calor y una tarde sin lluvia.

09 enero 2008

Los suicidas de la Esmeralda

A este nuevo territorio no le interesa estar obsesionado con la actualidad sino hacer lo que tenga ganas de hacer. ¿O así fue siempre? No importa. Hace un momento estaba sentado, tratando de ordenar la cabeza, y me dieron ganas de volver a leer la última entrevista que dio Roberto Bolaño, y que fue publicada en julio de 2003, en Página 12. A ver.

¿Le dio algún valor en su vida el haber nacido disléxico? –Ninguno. Problemas cuando jugaba al fútbol, soy zurdo. Problemas cuando me masturbaba, soy zurdo. Problemas cuando escribía, soy diestro. Como puedes ver, ningún problema importante.
¿No cree que si se hubiera emborrachado con Isabel Allende y Ángeles Mastretta otro sería su parecer acerca de sus libros?
–No lo creo.
Primero, porque esas señoras evitan beber con alguien como yo. Segundo, porque
yo ya no bebo. Tercero, porque ni en mis peores borracheras he perdido cierta
lucidez mínima, un sentido de la prosodia y del ritmo, un cierto rechazo ante el
plagio, la mediocridad o el silencio.
¿Cuál es la diferencia entre una escribidora y una escritora?
–Una escritora es Silvina Ocampo. Una escribidora es Marcela Serrano. Los años luz que median entre una y otra.
¿Quién le hizo creer que es mejor poeta que narrador?
–La gradación del rubor que siento cuando, por pura casualidad, abro un libro mío de poesía o uno de prosa. Me ruboriza menos el de poesía.
¿Usted es chileno, español o mexicano?
–Soy latinoamericano.
¿Qué es la patria para usted?
–Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria.
¿Qué es la literatura chilena?
–Probablemente las pesadillas del poeta más resentido y gris y acaso el más cobarde de los poetas chilenos: Carlos Pezoa Véliz, muerto a principios del siglo XX, y autor de sólo dos poemas memorables, pero, eso sí, verdaderamente memorables, y que nos sigue soñando y sufriendo. Es posible que Pezoa Véliz aún no haya muerto y esté agonizando y que su último minuto sea un minuto bastante largo, ¿no?, y todos estemos dentro de él. O al menos que todos los chilenos estemos dentro de él.
¿Por qué le gusta llevar siempre la contraria?
–Yo nunca llevo la contraria.
¿Usted tiene más amigos que enemigos?
–Tengo suficientes amigos y enemigos, todos gratuitos.

La entrevista sigue así.

¿Qué sentimientos le despierta la palabra póstumo?
–Suena a nombre de gladiador romano. Un gladiador invicto. O al menos eso quiere creer el pobre Póstumo para darse valor.
¿Qué opina de quienes opinan que usted ganará el Premio Nobel?
–Estoy seguro, querida Maristain, de que no lo ganaré, como también estoy seguro de que algún atorrante de mi generación sí que lo ganará y ni siquiera me mencionará de pasada en su discurso de Estocolmo.
¿Cuándo ha sido más feliz?
–Yo he sido feliz casi todos los días de mi vida, al menos durante un ratito, incluso en las circunstancias más adversas.
¿Qué le hubiera gustado ser si no hubiera sido escritor?
–Me hubiera gustado ser detective de homicidios, mucho más que ser escritor. De eso estoy absolutamente seguro. Un tira de homicidios, alguien que puede volver solo, de noche, a la escena del crimen, y no asustarse de los fantasmas. Tal vez entonces sí que me hubiera vuelto loco, pero eso, siendo policía, se soluciona con un tiro en la boca.
¿Confiesa que ha vivido?
–Bueno, sigo vivo, sigo leyendo, sigo escribiendo y viendo películas, y como les dijo Arturo Prat a los suicidas de la Esmeralda, mientras yo viva, esta bandera no se arriará.

Me quedo con esa frase: "mientras yo viva, esta bandera no se arriará". Ocurre que el nombre completo de Arturo Prat era Agustín Arturo Prat Chacón, máximo héroe naval chileno. Nombre de héroe, ¿entendés?

08 enero 2008

Casetes

En la casa de mis padres hicieron limpieza y todos mis casetes grabados, de otras épocas, aparecieron en un rincón, en una bolsa de supermercado, llenos de polvo y lentos internacionales, llenos de viejos programas de radio minuciosamente grabados, con sus tandas, sus temas, y el sucio sonido del amateur. Me senté en el piso, abrí la bolsa y me olvidé del tiempo y de la mugre que pasó y que todavía se mantiene, en esas cintas que nadie más escucharía salvo uno, el responsable de atravesar horas en silencio, frente a un grabador viejo y analógico, apretando el rec y la pausa, dos palabras que unen dos idiomas: record y pausa, inglés y castellano, pero es rec, no hay duda, nadie diría grab, de grabar, ni nada que se le parezca. Y entonces, digo, me senté, lunes a la medianoche, en un living solitario y oscuro, y volví a meter, uno a uno, los casetes viejos; volví a escuchar los temas que bailaba con movimientos leves, en una fiesta juvenil, en casa de algún amigo que ya no es, ni amigo ni conocido porque no lo veo pero recuerdo el cuello de su prima, el pelo de esa prima que me quitaba las ganas de dormir y su perfume no sé a qué. Fueron los casetes los que hicieron que ese perfume invadiera el oscuro living de mis padres, que yo volviera a levantarme y la invitara a bailar. Me hubiera gustado decirle al oído que ella me gustaba, que podríamos ir al shopping el sábado, vernos un rato, vos con tus amigas y yo con mis amigos, no sé, quizás podríamos ir a tomar un helado, pero esa noche, en aquella fiesta, no lo había dicho y me había quedado, al terminar el tema, solo con la imagen de ese cuello, de ese pelo largo, de ese perfume incierto. Me quedé con el recuerdo y nada más.

07 enero 2008

La máquina del tiempo

Las vivencias de William Henry Bonser Lamin, un soldado británico que sirvió durante la Primera Guerra Mundial, han enganchado a miles de internautas que siguen su correspondencia a través de un blog creado por su nieto. Al igual que la familia de Harry hace exactamente 90 años, los lectores no saben cuando llegará la próxima carta, ni siquiera si la que acaban de leer es la última, ya que las misivas se reproducen en tiempo real, por lo que no se conoce el destino final del protagonista. Sigue.

04 enero 2008

Portuñol

Traducido al portugués.
(¿El cambio? en breve, una vez que regresen de vacaciones todos los que se fueron y le dejaron su trabajo a él, el multifunción, el shiva de ocho brazos y tres cabezas, semidios workholic, dionisos del procesador de texto).

02 enero 2008

Ayer soñé

Segundo día del año y creo que este espacio tiene que tener algún tipo de renovación. Pensé, tuve sugerencias de Morrison, de mi almohada. Ayer soñé un nuevo blog. En esta misma dirección pero con más secciones, con más ideas, pero no ideas que sean fuegos artificiales sino de fondo. Acabo de anotarme en Facebook (hice la revisación médica y todo) y me parece que seguiré aquí, en este territorio. Pero cambiará.

27 diciembre 2007

Lecturas de verano

Carlos Gamerro me recomienda una de las novelas más impresionantes que ha leído en el último tiempo. Se trata de Meridiano de sangre (1985, publicada en español en 2001) de Cormac McCarthy. Según dice: un western apocalíptico basado en eventos reales ocurridos en la frontera de Méjico y los EE.UU. hacia mediados del siglo XIX. Gamerro dice que, entre otros aciertos, la novela ha logrado crear en el juez Holden a uno de los villanos más perturbadores de la literatura, un monstruo albino con la cultura del Kurtz de Conrad o Hannibal Lecter, la monomanía de un Ahab y el sadismo gozoso de Ricardo III. El juez juzga, simplemente que la guerra es la esencia del hombre y el derramar la sangre de otros hombres lo que lo constituye como tal. McCarthy escribe constantemente sobre la frontera entre EE.UU. y Méjico (imperdible también es su Trilogía de la frontera), lo que es decir entre el mundo anglosajón y el hispánico, entre el primer mundo y el tercero, entre la ética protestante y la moral católica. Y su prosa es de las mejores en lengua inglesa actualmente, heredera del barroquismo faulkneriano con más de un toque de García Márquez, espesa y pegajosa como la sangre que mana en cada página. Y atención, dice, que se viene la película de los Hermanos Coen basada en su novela No Country for Old Men.

24 diciembre 2007

Crónica de un viaje anunciado

Quique tiene 19 años, vive en Aracataca. Tiene una leve deficiencia mental, similar a la de Forrest Gump pero una memoria sorprendente. Casi sin respirar puede hablar durante horas sobre la historia de los medios en Colombia (con detalles de nombres, inversionistas, todo), las últimas noticias políticas, la situación de los paramilitares, las FARC y el narcotráfico. Quiere ser periodista.

16 diciembre 2007

12 diciembre 2007

...

Es un viaje largo, sin música, de Providencia hasta Las Rejas, y luego de regreso, Estación Central, Avenida Matta, Avenida Grecia, Tobalaba, Providencia, Bellavista. Durante el trayecto Julio no contesta ninguna de las preguntas que le hace el taxista. No lo escucha.

10 diciembre 2007

Lunes por la madrugada

Son las cinco de la mañana y la puerta de mi balcón se zafa por el viento y pareciera que todo se rompe, que todo se cae. Afuera, la silla y la mesa comienzan a moverse: en cualquier momento se vuelan. Cierro la puerta con fuerza, pero el viento parece un muerto vivo que quiere entrar. Llego hasta la ventana de baño, me subo a la bañera y observo el cielo: mientras el horizonte está despejado, sobre mi edificio está negro. Buena foto. Me pregunto si será un huracán. Escucho que alguien del edificio grita. La chica del octavo también se acerca a la ventana para ver: todavía no llueve, pero dos minutos después el agua pega en la nuca con violencia y mi habitación comienza a inundarse y agarro el trapo, el balde. Comienzo a secar el piso. Cuando me acuesto pienso en que este post se podría titular lunes por la madrugada. Así termina.

08 diciembre 2007

Morrison dice que me extrañará

Ayer estuve en la policía. No, no estuve guardado. Todavía no me descubrieron. Estuve en Azopardo en mi trámite para renovar el pasaporte. Morrison siempre me dijo que yo no podría renovarlo: mi dni estaba mojado, arruinado, como él, que nadie lo aceptaría jamás, como aquella vez en que fui al mismo edificio de la policía y me dijeron que debía cambiarlo, que no se distinguía el día en que yo, Prats, había nacido, y me sorprendió que el policía (gordo policía que no entendía quién era yo) no supiera que Prats había nacido el mismo día en que nació el rock, el mismo día de la independencia de Venezuela, el mismo año en que Walter Alvarez descubrió las razones de la extinción de los dinosaurios (ya lo había dicho Charly: los dinosaurios van a desaparecer) Cuestión que aquellos días de julio hice un escándalo y salí a las puteadas del edificio para incorporarme en las filas interminables del registro nacional de las personas. Habré aguantado dos minutos, hasta que el tipo que repartía unos números que no tengo idea para qué servían me dijo que el trámite iba a durar entre cinco y nueve meses, o algo así que no escuché porque ya estaba en la esquina, puteando al policía y a esa maldita lluvia de 2002, cuando el dni, en el bolsillo de atrás del pantalón se mojó como cualquiera que disfruta de la lluvia.
Morrison me dijo que nunca iba a poder sacarlo. Nunca iba a poder irme del país. No me importó, callé a Morrison y me quedé en silencio: unos meses sin viajar al exterior (salvo Brasil o Uruguay) no matarían a nadie. Pero hace dos semanas me quise matar (literal) cuando surgió un viaje a Colombia. Saben lo que me gusta el Caribe, así que desplegué un abanico de contactos (que no son muchos pero hacen fuerza). Primero, obvio, pensé en mis groupies y publiqué una solicitada en este espacio. Después hablé con esas personas que consiguen cosas imposibles como Los Simuladores. Tenía sólo dos semanas y para los tiempos de sucesiones en el país, el desafío le agregaba ingredientes jugosos. Morrison, desde mi balcón, me gritaba que no iba a poder lograrlo, que no conocía a nadie. Cabeceé el vidrio y lo rompí, me pinché con las agujas de Morrison y le dije que si volvía a gritar lo iba a tirar una vez más por el balcón. Me dijo que él no tenía miedo porque la vez anterior, cuando lo tiré, había conocido una abejita que lo volvió loco. Le cerré la puerta en la cara y comencé a hacer llamados, a escribir mails, le acerqué la preocupación a una chica que tenía contactos en cancillería. Nada. Pasó una hora y todavía no tenía soluciones, pero estaba tranquilo. Eso fue un jueves. El viernes recibí un mail de la esposa de un diputado: mi marido te puede solucionar el tema, llamalo, dijo. Así lo hice y me dijo que debía llamar a tal y a tal persona, que ellos se encargarían. El martes por la mañana me llamó R. M, secretario privado de Aníbal. Y no era el Aníbal de Mingo y Aníbal contra los fantasmas sino el otro. Me dijo que tomara nota, que en semana y media tendría todos los documentos que yo necesitaba para salir del país, para escaparme de Morrison y tomar un cuba libre en el Caribe, al borde del mar y los tiburones, como debe ser.
Ayer estuve en la policía, dije al comienzo. Estuve en el tercer piso de Azopardo 650, salón vip. Cómodos sillones, atención personalizada, media hora de espera y en una semana mi pasaporte listo, con los pasajes reservados, con los alaridos de Morrison que llora por las noches, porque lo dejo y dice que me extrañará, que no sabrá qué hacer con Yuya y Mao, mis otras plantas, que para él son aburridas porque Morrison está acostumbrado al delirio, a los fuegos artificiales de las orgías fotosintéticas. No lo escucho, prefiero subir el volúmen del disco de El Mató a un policía motorizado: Amigo Piedra necesito que me ayudes con mi auto otra vez, para viajar a ese lugar nuevo.

06 diciembre 2007

Impresiones

Ampliación del campo de batalla es un libro bastante violento, de una insolencia real. Al volverme más fluido y armonioso perdí algo de esa insolencia. Pero la idea expresada en ese libro es esta: hay personas seductoras y otras que no lo son. No es una idea brillante. Pero eso no estaba dicho en la literatura francesa. Y por eso me convertí en el mejor escritor francés. Por eso me volví célebre y hasta un intelectual.
(Michel Houellebecq, Alianza Francesa, 5 de diciembre de 2007)