El sueño fue una escena de película coreana. Estoy en un patio. Es de noche. Afuera hay un baño y en el baño hay una chica con la luz apagada. No sé si la conozco. No puedo recordarlo. Parece que la chica me gusta porque espero afuera para decirle algo. Ella no sale. Hay una ventana. La luz, adentro del baño, se enciende y se apaga. Veo sombras. Entonces decido entrar. La chica está sentada en el inodoro con la pollera en el piso. Tiene la boca llena de sangre y repite: "lo perdí, lo perdí". La miro y me gusta. La chica (Asia Argento) levanta los ojos y le agarro la cara. "Entonces es verdad que estabas embarazada". Me doy cuenta que alguna vez, no sé cuándo, había cogido con la chica. Ella sigue: "Lo perdí, lo perdí". Intento ver en el inodoro pero sólo veo un poco de sangre. De repente aparece flotando en el aire del baño un bastoncito de carne envuelto en hojas de parra. La chica se levanta mientras repite "no lo perdí, no lo perdí" y lo agarra y muerde. La chica sonríe. Empiezan a darme arcadas.
10 enero 2011
09 julio 2009
Al fin, la noche
03 julio 2009
Resistencia
13 mayo 2009
Formulario
-Qué tal -digo.
-Buenas noches -dice ella, impostando la voz.
¿Podría comenzar algo con una mujer policía? ¿Qué diría mi facebook? "En una relación con la sargento Alvarez".
10 mayo 2009
Tres pisos
20 febrero 2009
Franz
19 febrero 2009
Jet Lag
14 febrero 2009
La muerte
La muerte me trajo a Barranquilla. Ayer estuve en un cementerio lleno de tumbas rotas. Pereira, uno de los sepultureros me señalaba los muertos ilustres del lugar. Uno muerto por la mafia, un capo narco asesinado en la cárcel, otro asesinado también por los narcos porque era amante de la novia de un jefe. Señalaba uno a uno y me contaba por qué la gente ya no pagaba lo que tenía que pagar y por eso las tumbas estaban todas rotas y sin césped. En uno de los desfiles de carnaval más descontrolados que vi en mi vida, La Guacherna (yo estaba como invitado en la comparsa "Disfrázate como quieras") conocí a Jorge Rodríguez, un pastor evangélico que había estado en la cárcel cinco años atrás por ser mula del Cartel de Cali. Entre shots de aguardiente, me dio su teléfono porque podía presentarme a otro pastor, de nombre Rodrigo Arenas, ex terrorista y quien fuera responsable de la bomba en el Hotel Royal. Tengo amigos nuevos.
11 febrero 2009
El rey
31 enero 2009
Niñas
- ¿Y qué tocan? - pregunté.
Cinco minutos después, la pequeña, que decía sentirse mal porque no lograba hacer nada con su vida, responde:
- Y rasguña las piedras.
Pensé que me estaba cargando entonces dije:
- Y cierran el repertorio con Seminare, me imagino.
Cinco minutos después, la pequeña que no dejaba de mirar el techo, preguntó:
- ¿Cuál era Seminare?
18 diciembre 2008
Exterior. Noche
01 diciembre 2008
El universo
- No le entiendo - digo.
Y cuando el semáforo se pone en verde, se deja el casco en el antebrazo y arranca.
Me apoyo contra la parada del colectivo. Ya no llueve. Dos hombres fuman sentados en la entrada de un edificio. Una mina sale de una casa de dos pisos de enfrente. Cruza la calle con las manos en los bolsillos de su jean y los saluda. Beso, beso y chau. La mina se va. La veo irse. Le quiero ver la cara pero las sombras no me dejan. Al rato un tipo camina por medio de la calle. En la otra cuadra, un patrullero. El flaco sigue por el medio de la calle y el patrullero, a veinte, como que le enfila. Las luces azules dan vueltas. El tipo parece enfrentarse a las luces y a los policías cómodos en sus asientos. Como el chico frente a los tanques de Tiananmen Square. Pero cuando está en frente, sube a la vereda y se aleja. El patrullero sigue, cruza la calle a veinte. Los dos que fuman se levantan y llegan hasta un árbol con la tierra llena de agua verde. Aceite. Aunque está oscuro puedo saber que el agua es verde y que era aceite. Uno de los dos que fuman se agacha frente al árbol. Antes no había visto pero ahí hay una bolsa. El tipo la abre. Ahora se acerca el otro y se quedan mirando un rato la bolsa desplegada. Pienso que debe ser merca. Pienso en la mina que los saludó y siguió caminando. Miro hacia la casa que está enfrente. Pienso en cocinas de merca. Pienso en el lugar: el Once debe estar regado de cocinas ilegales de merca. Pienso en empezar una investigación. La policía debe estar arreglada, incluso deben pasar a veinte para controlar que no anden merodeadores por la zona, que nadie se avive, que todos sigan como si nada, como el pibe que caminaba por el medio de la calle silbando un tema de Roxette: Dangerous. Son las dos y media. El 168 llega y está repleto. El chofer no me abre la puerta de adelante sino la del medio. No pago: una buena. Me acumulo en el medio sin agarrarme de nadie. Adolescentes con botellas de gaseosa y fernet o algo peor. O mejor, quién sabe y para qué prejuzgar. Cantan cumbia: uno abre su celular y empieza la percusión. Se gritan de un lado a otro del colectivo. ¿Es sábado y la gente sale? ¿O es domingo y al día siguiente feriado? Pienso en el día internacional de la lucha contra el sida. Nadie daría asueto por el sida. Ni siquiera un gobierno pseudo progre como este. Miro mi cintita roja. Intento agarrarme de algún lado. Una gordita simpática me mira. Voy para otro lado, pienso. Los chicos se gritan y en cada cuadra, el chofer recluta nuevos pasajeros que le gritan que es un capo porque no tienen que pagar y se guardan el peso para la birra. Llega un grupo de chicas. Dos de ellas se besan. Los chicos miran. Los chicos hablan de conseguir algo de keto para levantar y seguir chupando. Me acuerdo de otras épocas. Pienso que todos estos deben ir a Amérika, que no es un boliche kafkiano o sí. Pero pasamos Gascón y Córdoba y ellos siguen. La gordita se levanta y tiene cinco amigos que la siguen. Dice que es acá, que acá nos tenemos que bajar y se baja. Los chicos de la keto (dicen keto y no keta, como hablaría yo de la ketamina) se pasan. Entonces descubro hacia donde van todos. Siempre creía que ese lugar era uno de esos patéticos salones de fiestas de quince. Y lo es. Se llama El Universo.
27 noviembre 2008
Diez minutos
10 noviembre 2008
Virus
05 noviembre 2008
Teatro Proletario de Cámara
04 noviembre 2008
Tapa de nalga
31 octubre 2008
Pasillos
21 octubre 2008
Dobles
29 septiembre 2008
La familia, los rockeros y la pareja en separación
22 septiembre 2008
metro cuadrado
- Hijo de una reverenda chingada - dice la mexicana, que no puede creer cómo son tan caras. Yo también leí esa mañana la nota en el diario: seis mil dólares el metro cuadrado. Hijo de la chingada. Me gusta esa expresión. La mexicana dice que un departamento en Nueva York, en plena Quinta Avenida, cuesta siete mil dólares el metro cuadrado. Me gustaría agradecerle el dato: siempre quise saber cuánto costaba un dos ambientes en NY. Me gustaría contarle que yo viví dos años arriba de la Quinta Avenida, pero la pendeja argentina le diría, sonriendo, que esa es una galeria que está muy cerca de Retiro. Igual no le digo nada y sigo escuchando, mientras la mexicana comenta sobre las medialunas que acabo de pedirme. Incluso antes de pedir la cuenta se piden un par de cafés americanos, ella, la mexicana, la hija de la chingada, se pide una medialuna sólo para probar, porque la tenté. La mexicana después cuenta sobre su departamento ubicado en la zona más cara del DF: cuesta doscientos cincuenta mil dólares. Y encima quiere comprar otro en Buenos Aires, pero antes quiere ver dónde invertir. Entonces pienso que la argentina, arquitecta de más o menos treinta años, es su asesora en asuntos inmobiliarios. También hablan de Víctor, el novio de la mexicana que trabaja demasiado y va de un lado a otro del DF a Cancún, y vuelve a verla por el fin de semana, incluso la semana que viene estará en Buenos Aires porque la extraña. La argentina le cuenta de un biólogo que conoció hace un par de noches en una fiesta. El biólogo le empezó a hablar de la evolución del ser humano y la argentina, arquitecta, le quiso cambiar de tema. No pudo. Pero le divirtió cómo el biólogo le fundamentaba sus teorías, así que por ahora se olvida del pibe con el que está saliendo, que al final no se decide si avanza o no, pero que el lunes, cuando cenaron con la mexicana (deben ser primas, capaz), el pibe de la argentina estuvo de lo más bien. Tal vez pensaba en las vacaciones que podría tomarse en el departamento de la hija de la chingada de tres mil dólares el metro cuadrado. Se me ocurre. Mi gira sigue hoy lunes, en Rondinella (espero que conozcan esta cantina de Alvarez Thomas y Dorrego, ya me siento Vidal Buzzi) y ocupo la mesa junto a un grupo de tres mujeres (las tres casadas, efervescencia sex and the city), que arañan los cuarenta. Una se queja porque a la suegra le llegó un primo de Estados Unidos y le regaló veinte mil dólares para que se mude a un departamento más grande.
- Lo tuyo es envidia - le dijo la guacha que tenía enfrente.
- No, lo mío es bronca.
- Ni siquiera es bronca. - le dijo la tercera- Lo tuyo es odio.
Y el marido que le quiere pedir prestados siete mil dólares a la madre para cambiar los muebles de la casa.
- Yo ni pienso gastar plata en cambiar muebles - le respondió ella.
Parece que el marido se le ofendió.
No sé. Mientras las bolsas del mundo se derrumban y los chinos están a punto de comprar todos los bancos estadounidenses, paso las páginas de mi libro. Sigo en Chacarita. En un dos ambientes (de mucho menos de seis mil dólares el metro cuadrado) y le enciendo velas a Mao, a Yuya y a la planta ya muerta que me regaló Aquiles.
esto pasó
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