09 diciembre 2009
02 diciembre 2009
Raro bis
01 diciembre 2009
20 noviembre 2009
16 noviembre 2009
10 noviembre 2009
06 noviembre 2009
26 octubre 2009
14 octubre 2009
Remeras
07 octubre 2009
28 septiembre 2009
15 septiembre 2009
12 septiembre 2009
20 agosto 2009
Máquina
30 julio 2009
22 julio 2009
White album
17 julio 2009

10 julio 2009
09 julio 2009
Al fin, la noche
03 julio 2009
Resistencia
01 julio 2009
23 junio 2009
16 junio 2009
Intimidad
15 junio 2009
07 junio 2009
Última
06 junio 2009
31 mayo 2009
28 mayo 2009
Reserva
-Ah, pero sos un cheto.
Quizás tenga razón. Nunca dejé de serlo. Quise aparentar un hippiesmo 2.0 pero en realidad soy, como se dice, un nariz parada, me gusta reunirme en la puerta del Starbucks los sábados a la tarde y charlar con las señoras sobre peinados de peluquería, la sonrisa de Francisco de Narvaez y el punto justo para que te salgan los capuccinos frappé. Y después recorrer el chopping a las tres de la tarde, cargado de bolsas, hablando por celular, armando la salida de la noche directo a Belushi.
27 mayo 2009
Stress
Anoche no pude dormir. Todavía no tengo nada.
26 mayo 2009
Opciones
21 mayo 2009
Problemas
15 mayo 2009
Prats escucha
Prats dice: ¿Y qué vas a hacer el martes en Manifiesto?
Fogwill dice: Hablaré de alcohol y musica pop.
13 mayo 2009
Formulario
-Qué tal -digo.
-Buenas noches -dice ella, impostando la voz.
¿Podría comenzar algo con una mujer policía? ¿Qué diría mi facebook? "En una relación con la sargento Alvarez".
10 mayo 2009
Tres pisos
08 mayo 2009
07 mayo 2009
Chan
06 mayo 2009
Viajes
05 mayo 2009
Diario de una vida portátil
29 abril 2009
25 abril 2009
24 abril 2009
22 abril 2009
Bife angosto
20 abril 2009
05 abril 2009
31 marzo 2009
24 marzo 2009
El último sereno
21 marzo 2009
13 marzo 2009
07 marzo 2009
01 marzo 2009
26 febrero 2009
Eso de tener groupies
25 febrero 2009
23 febrero 2009
El extraño mundo de Jack
20 febrero 2009
Franz
19 febrero 2009
El conde
- Con este calor no puedo pensar, flaco.
Siempre habla así. Dice flaco. Gruñe. Respira y se escucha la respiración del otro lado del teléfono. A lo lejos, un televisor encendido.
- No puedo pagar mis cuentas, flaco.
- Yo hago que se acumulen las cuentas, Alberto.
- No puedo, flaco.
Le digo que ya encontraremos alguna forma de pagarlas y lo convenzo de que me cuente cómo escribe sobre sexo.
- Eso lo puedo hacer - dice.
Jet Lag
15 febrero 2009
Manes, ciclas y viaje
Uno de los diarios más vendidos de Barranquilla se llama "Al día": un diario diferente, dice el slogan. Tres títulos de tapa para que te des una idea: "Le cayeron a cuchilladas", "Lo cascaron con pico de botella", "Se mamó tronco de muñequera". Todos con fotos de rostros ensangrentados o destruidos en la camilla de un hospital. En el resumen de la semana, que se encuentra en la página tres, se muestran, día por día, los hechos de violencia en la ciudad, con sus respectivas fotos: "Dos manes en ciclas le dieron viaje", dice uno que habla de cómo dos sicarios en bicicleta asesinaron de dos balzos a un vendedor ambulante. "Una culebra le mordió el pene" o "A Jaime le sonaron por una canción". Manes, ciclas y viaje.
14 febrero 2009
La muerte
La muerte me trajo a Barranquilla. Ayer estuve en un cementerio lleno de tumbas rotas. Pereira, uno de los sepultureros me señalaba los muertos ilustres del lugar. Uno muerto por la mafia, un capo narco asesinado en la cárcel, otro asesinado también por los narcos porque era amante de la novia de un jefe. Señalaba uno a uno y me contaba por qué la gente ya no pagaba lo que tenía que pagar y por eso las tumbas estaban todas rotas y sin césped. En uno de los desfiles de carnaval más descontrolados que vi en mi vida, La Guacherna (yo estaba como invitado en la comparsa "Disfrázate como quieras") conocí a Jorge Rodríguez, un pastor evangélico que había estado en la cárcel cinco años atrás por ser mula del Cartel de Cali. Entre shots de aguardiente, me dio su teléfono porque podía presentarme a otro pastor, de nombre Rodrigo Arenas, ex terrorista y quien fuera responsable de la bomba en el Hotel Royal. Tengo amigos nuevos.
11 febrero 2009
El rey
04 febrero 2009
Anarco dandismo
Alguna vez, Prats recomendó a un autor catalán: Kiko Amat. Aquel libro se titulaba Cosas que hacen BUM y también estaba editado por Anagrama. Acaba de publicar su nueva novela, Rompepistas, que ya salió en España y del cual leímos su primer capítulo. Hace unos días, Amat publicó en el suplemento cultural de La Vanguardia un texto sobre una revista de la cual tendré que ser inevitablemente fan, The Chap. Dice Amat: The Chap es una revista inglesa actual que pregona la “revolución del tweed” y los preceptos del anarco-dandismo. La C.A.D. (Confederacy of Anarcho-Dandysts) celebra la era del jazz, los 20’s-30’s-40’s, la caballerosidad, los trajes hermosos y los cócteles tonificantes, y lucha contra la “sosificación” de la juventud y la cultura de la “vulgaroisie”. La lectura de The Chap es ciertamente estimulante, y le hace a uno desear catapultarse hacia unas décadas que no conocían el reggaeton ni las zapatillas deportivas, y en las que se valoraba el esfuerzo, la cortesía y el calzado resistente. En las páginas de The Chap no encontrarán ni rastro de Madonna o D&G, pero sí a David Niven o Noël Coward. No les hablarán de festivales musicales o “cultura de clubs” pero sí de utensilios de afeitado adecuados o cómo colocarse un cuello de camisa separable. The Chap busca “tomar una sociedad indiferente y poco elegante” con una revolución. Naturalmente, como ellos mismos confiesan, al estar “poco preparados para el esfuerzo que exige una revuelta convencional, debemos prepararnos para una revolución basada en la languidez excesiva y el vestir pero que muy bien”. Más. Una vez, el amigo alemán de Prats, Werner, le dijo que indudablemente Prats era anarco-glam. Se refería a sus jeans gastados, a sus remeras dadas vuelta, a su rapado psycho. Sin duda: Prats es un fashion victim. Y obviamente que Prats recomendará a Kiko Amat. Todo gira, decía ¿Fito? ¿Charly? ¿Alguno de esos?03 febrero 2009
31 enero 2009
Niñas
- ¿Y qué tocan? - pregunté.
Cinco minutos después, la pequeña, que decía sentirse mal porque no lograba hacer nada con su vida, responde:
- Y rasguña las piedras.
Pensé que me estaba cargando entonces dije:
- Y cierran el repertorio con Seminare, me imagino.
Cinco minutos después, la pequeña que no dejaba de mirar el techo, preguntó:
- ¿Cuál era Seminare?
27 enero 2009
Escena
26 enero 2009
Cosas que te pasan si estás muerto
24 enero 2009
Rituales
23 enero 2009
Los perros mueren en el desierto
20 enero 2009
18 enero 2009
16 enero 2009
Jackson
15 enero 2009
13 enero 2009
El bosque
30 diciembre 2008
26 diciembre 2008
Chicas bien
25 diciembre 2008
23 diciembre 2008
18 diciembre 2008
Exterior. Noche
16 diciembre 2008
Dicen que hoy hay fiesta
Cierre de ciclos literarios.
16 de diciembre, desde las 19 hs., el Centro Cultural ZAS (Moreno 2320)
07 diciembre 2008
Prats escucha
04 diciembre 2008
Mensajes cruzados
03 diciembre 2008
01 diciembre 2008
El universo
- No le entiendo - digo.
Y cuando el semáforo se pone en verde, se deja el casco en el antebrazo y arranca.
Me apoyo contra la parada del colectivo. Ya no llueve. Dos hombres fuman sentados en la entrada de un edificio. Una mina sale de una casa de dos pisos de enfrente. Cruza la calle con las manos en los bolsillos de su jean y los saluda. Beso, beso y chau. La mina se va. La veo irse. Le quiero ver la cara pero las sombras no me dejan. Al rato un tipo camina por medio de la calle. En la otra cuadra, un patrullero. El flaco sigue por el medio de la calle y el patrullero, a veinte, como que le enfila. Las luces azules dan vueltas. El tipo parece enfrentarse a las luces y a los policías cómodos en sus asientos. Como el chico frente a los tanques de Tiananmen Square. Pero cuando está en frente, sube a la vereda y se aleja. El patrullero sigue, cruza la calle a veinte. Los dos que fuman se levantan y llegan hasta un árbol con la tierra llena de agua verde. Aceite. Aunque está oscuro puedo saber que el agua es verde y que era aceite. Uno de los dos que fuman se agacha frente al árbol. Antes no había visto pero ahí hay una bolsa. El tipo la abre. Ahora se acerca el otro y se quedan mirando un rato la bolsa desplegada. Pienso que debe ser merca. Pienso en la mina que los saludó y siguió caminando. Miro hacia la casa que está enfrente. Pienso en cocinas de merca. Pienso en el lugar: el Once debe estar regado de cocinas ilegales de merca. Pienso en empezar una investigación. La policía debe estar arreglada, incluso deben pasar a veinte para controlar que no anden merodeadores por la zona, que nadie se avive, que todos sigan como si nada, como el pibe que caminaba por el medio de la calle silbando un tema de Roxette: Dangerous. Son las dos y media. El 168 llega y está repleto. El chofer no me abre la puerta de adelante sino la del medio. No pago: una buena. Me acumulo en el medio sin agarrarme de nadie. Adolescentes con botellas de gaseosa y fernet o algo peor. O mejor, quién sabe y para qué prejuzgar. Cantan cumbia: uno abre su celular y empieza la percusión. Se gritan de un lado a otro del colectivo. ¿Es sábado y la gente sale? ¿O es domingo y al día siguiente feriado? Pienso en el día internacional de la lucha contra el sida. Nadie daría asueto por el sida. Ni siquiera un gobierno pseudo progre como este. Miro mi cintita roja. Intento agarrarme de algún lado. Una gordita simpática me mira. Voy para otro lado, pienso. Los chicos se gritan y en cada cuadra, el chofer recluta nuevos pasajeros que le gritan que es un capo porque no tienen que pagar y se guardan el peso para la birra. Llega un grupo de chicas. Dos de ellas se besan. Los chicos miran. Los chicos hablan de conseguir algo de keto para levantar y seguir chupando. Me acuerdo de otras épocas. Pienso que todos estos deben ir a Amérika, que no es un boliche kafkiano o sí. Pero pasamos Gascón y Córdoba y ellos siguen. La gordita se levanta y tiene cinco amigos que la siguen. Dice que es acá, que acá nos tenemos que bajar y se baja. Los chicos de la keto (dicen keto y no keta, como hablaría yo de la ketamina) se pasan. Entonces descubro hacia donde van todos. Siempre creía que ese lugar era uno de esos patéticos salones de fiestas de quince. Y lo es. Se llama El Universo.
27 noviembre 2008
Diez minutos
25 noviembre 2008
24 noviembre 2008
síntomas
18 noviembre 2008
guerrilla
12 noviembre 2008
Shhh
10 noviembre 2008
Virus
05 noviembre 2008
Teatro Proletario de Cámara
04 noviembre 2008
Tapa de nalga
01 noviembre 2008
31 octubre 2008
Pasillos
29 octubre 2008
27 octubre 2008
22 octubre 2008
Gorro de lana con lista de temas
Esta es la lista de temas que tocó Cocorosie el jueves pasado, en el evento que organizó Martini en sus Red Passion City, en el Teatro Margarita Xirgu. ¿La ves? Es una de las hermanas Cassady. Gorro de lana con lista de temas, maquinita de sonidos, loops que por momentos sumaban pero casi siempre estaban de más. Llegué a las nueve y recién habían abierto las puertas. Acababa de empezar el cóctel pero como no voy ni por la comida ni por la bebida sino por la música, me fui a un bar de San Telmo, a cenar. Leía un libro sobre la Generación Global que editó recientemente Paidós. Un libro de bolsillo. Los que me gusta llevar cuando salgo de noche y no quiero llevar bolso. El edificio del Xirgu estaba teñido de rojo, el plantel de Club 69, ataviados de cabaret, te recibían con plumas coloradas y una imitación de Pachano, bigotito a lo John Waters, bastón a lo Sarmiento, saludaba con una reverencia y te invitaba a pasar. Los mismos de siempre con los bocaditos de paté en una mano, brochette de carne en la otra, en la misma que sostiene un vaso largo de Martini con agua tónica. Por ahí anda Cerati. Deborah del Corral. Un actor que bailaba en la tribuna de Repetto. ¿O actuaba en el programa? No me acuerdo. Creo que era el coreógrafo o algo así. Estaba él y no importa. Estaba Esmeralda Mitre (creo), Roxana Harris (seguro) y varias modelos que conozco bien aunque nunca supe sus nombres (será porque no importan demasiado). Empecé a dar vueltas. Me ofrecían bandejas y no aceptaba. Me gusta el punto en que los/as mozos/as saben que no les aceptarás nada y hay un guiño de complicidad. Ni siquiera te preguntan y te saca un peso, ya no hay que hablar, no hay que agradecer, pasan al lado tuyo y no interfieren ni en la mirada ni en el paso. Son fantasmas. Viene una bandeja de gaseosa y no acepto. Tomo un vaso de Martini con agua tónica para probarlo. No me interesa. Me encuentro con Lloyds, me lo encuentro siempre: sea en Los Mudos, en el Pachamama o en alguna inauguración de Malba. Es el rubio que se agarra los afiches de Félix González Torres y se los regala a la chica con la que está saliendo. Pasamos el tiempo. Una serie de performances de la troupe Club 69 baila temas de Madonna o Donna Summer. Hasta que llegan las Cocorosie. Como suele ocurrir, los eventeros, las modelos, Cerati, los insoportables con el palito de brochete en la mano derecha, vacío, no dejan de hablar. Ni siquiera cuando Carlos, un amigo de las hermanas Cassady (según se dice uno de los Doma, pero no recuerdo que haya un Carlos en el grupo) salta y baila y filma con una cámara. Una máscara le cubre el rostro. Después quiere hacer el mosh. Quiere saltar hacia el público y sentirse en una ola de manos que le haga un recorrido por todo el lugar. Solidaridad rockera, se dice. Carlos no tiene en cuenta que los asistentes a este evento vinieron a comer, beber, hacer sociales y no dejar de hablar. No quieren escuchar nada sólo boludeces. Por eso Carlos pega un salto hacia el público, las manos extendidas, y cae derecho al piso. Se escucha el golpe seco, la máscara contra el suelo. Los ojos de los asistentes se cierran y sienten lástima.21 octubre 2008
Dobles
14 octubre 2008
esto pasó
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