29 abril 2009
25 abril 2009
24 abril 2009
22 abril 2009
Bife angosto
Acabo de comer uno de los bife de chorizo más feos de mi vida. No sé si esto es importante, si alguna de las pocas groupies que andan dando vueltas por la red en busca de textos de Prats se interesará por saber de mis costumbres gastronómicas nocturnas pero la verdad es que estos dos últimos días esas costumbres no fueron ni muy sofisticadas ni muy interesantes. Anoche agarré lo primero (y lo único) que había en la heladera: un tupper con fideos moñitos sin salsa, que habían sobrado de la noche anterior. Ni siquiera era un tupper de los grandes, era una porción deprimente, famélica, y a eso lo acompañé con la mitad de una baguette dura que había sobrado (también) de la noche anterior. No quiero dar lástima. Hoy al mediodía almorcé dos veces y ahora pedí un bife de chorizo a la parrilla de la esquina. Lo pedí a punto y lo trajeron dos horas después totalmente pasado, seco, y encima a 24 pesos. Por diez te consigo un gran plato de lo que sea en Constitución. Estoy indignado. Sepan disculpar las molestias ocasionadas. Saludos a Morrison, a Symns, a la línea peinada en el fondo de nuestras cabezas.
20 abril 2009
05 abril 2009
31 marzo 2009
24 marzo 2009
El último sereno
No sé si fue por una nota que leí sobre Bolaño o porque me terminé de bañar con un disco que me gusta o fue que justo ahora empezara a sonar la canción "El último sereno", de El mató a un policía motorizado. Hacía tiempo que una canción no me cambiaba el ánimo. Solía ocurrirme. Pero hoy -hace un rato- volvió esa sensación de tener ganas de gritar un poco.
21 marzo 2009
13 marzo 2009
07 marzo 2009
01 marzo 2009
26 febrero 2009
Eso de tener groupies
No digo que no esté bueno. De algún modo, saber que personas que no conozco son "seguidoras" de este block es reconfortante, sean tres o cuatro o cinco -digámoslo: el número no importa-, es halagador. Pero cada vez que abro la ventanita aparece la carita de Monzer Al Kassar justo la semana después de ser condenado por tráfico de armas, y qué se yo, da un poco de cosa. Y como todavía no sé muy bien la dinámica, a veces aparece el traficante sirio y de vez en cuando Albert Camus. No sé si me pasa sólo a mí o a todos los miles que siguen este block pero aún no se anotaron en esa nueva "herramienta" de Blogger. No me quejo de mis groupies. Para nada. Uno, como a la familia, no elige a sus groupies así que bienvenidos al paraíso.
25 febrero 2009
23 febrero 2009
El extraño mundo de Jack
El sábado llegó un amigo de Perú (tiene un blog de tenis en El Comercio) a cubrir el campeonato que no sé quién ganó. Tiene un nombre medio de serie yankee: Jack Lo. Por la noche fui a buscarlo al hotel y lo llevé a un bar cercano al obelisco. Un bar de buena música, buenos tragos, en el que se pudiera bailar. Después llegó nuestro rey monocuco con su novia, una joven escritora y también el jefe narco. Saltamos en medio de la pista. Nos regalaban cerveza. Jack dijo que si sonaban cinco de sus temas preferidos se quedaba a vivir en Buenos Aires. Sonaron siete así que ahora está buscando departamento. Me fui a dormir a las cinco. Jack, el jefe narco y su amiga programadora de un reconocido lugar de rock se quedaron en medio de la pista. Yo tenía un almuerzo importante con mi soledad al que llegué tarde porque me quedé dormido. Todavía no me recupero del jet lag o de los días sin dormir. Lo peor fue que no había fumado nada aunque sí soñé que había fumado y quizás eso me afectó.
20 febrero 2009
Franz
Terminé de comer y lavé los platos, la cacerola, lavé también la bacha y el piso de la cocina, pensé en sentarme en el comedor (todo es el comedor) y seguir con la lectura de los libros para terminar el trabajo, por eso llegué hasta el baño y me lavé bien las manos con jabón, obsesivamente, sentí calor y pensé en darme una ducha y de repente veo de reojo una mancha animada que me observa desde la pared blanca, impecable, entre el enjuague bucal (Colgate Plax, con fluor) y la crema Hinds (regeneradora), entre las cajas de dentífrico vacías y el hilo dental; la mancha me observa como había imaginado que miraba todo, testigo privilegiado, en uno de los comienzos desechados de Trash. Me doy cuenta de que es una cucaracha. Ni siquiera muy grande. Una de esas cucarachas amigables que no hacen nada. Que son cobardes. Que no se enfrentan con nadie. Incluso vuelven a su madriguera a dormir porque mañana será otro día y la imagino entre cientos de otras cucarachas amigables, chiquitas, incluso simpáticas, de esas que despiertan cierto afecto y pienso en dejarla ir como algunas otras que pude ver de lejos y seguí con mis cosas, pero esta vez algo me afectó. Quizás el que estuviera cerca del jabón blanco. Quizás fuera eso. Me quité una de mis ojotas y la aplasté. Pero era tan chica que terminaba siendo inmune a mi ojota. La cucaracha empezó a correr. Cada cinco centímetros se detenía como en gesto de burla y otra vez esquivaba el ojotazo, uno, dos, tres, cuatro esquivadas y a la quinta se escondió entre los recipientes de enjuague bucal y crema Hinds; los empecé a quitar y la cucaracha como que sobraba y no me gustó que hiciera eso, es cierto que tal vez debería haberla dejado vivir, de algún modo tiene su mérito haber sobrevivido a los desastres nucleares y a la extinción enigmática de los dinosaurios y de todas esas cosas que leía cuando era chico y sacaba de las Conozca Más. Pero esta vez no podía dejarla irse a descansar con las demás. Intenté aplastarla otra vez, pero cada vez corría más rápido, tenía más reflejos y hasta escuché a lo lejos un pito catalán que me sacó de quicio, y al arremeter ya con violencia la cucaracha dio un salto y llegó hasta el resumidero para perderse en la oscuridad. Mañana voy a bautizarla: se llamará Franz.
19 febrero 2009
El conde
Lo llamo a Laiseca, quiero saber cómo anda.
- Con este calor no puedo pensar, flaco.
Siempre habla así. Dice flaco. Gruñe. Respira y se escucha la respiración del otro lado del teléfono. A lo lejos, un televisor encendido.
- No puedo pagar mis cuentas, flaco.
- Yo hago que se acumulen las cuentas, Alberto.
- No puedo, flaco.
Le digo que ya encontraremos alguna forma de pagarlas y lo convenzo de que me cuente cómo escribe sobre sexo.
- Eso lo puedo hacer - dice.
- Con este calor no puedo pensar, flaco.
Siempre habla así. Dice flaco. Gruñe. Respira y se escucha la respiración del otro lado del teléfono. A lo lejos, un televisor encendido.
- No puedo pagar mis cuentas, flaco.
- Yo hago que se acumulen las cuentas, Alberto.
- No puedo, flaco.
Le digo que ya encontraremos alguna forma de pagarlas y lo convenzo de que me cuente cómo escribe sobre sexo.
- Eso lo puedo hacer - dice.
Jet Lag
Estoy de vuelta. Todavía no me recuperé. Estuve sin dormir un par de días y otro par de días viajando. Nunca me había pasado que la azafata de Lan Chile se acercara y me dijese: están sentados en una puerta de emergencia, ¿están en condiciones de ayudar? Asentí pero no sabía si tenía que decirle que tenía sueño y hambre y que no estaba muy muy seguro de que si alguien me pedía que lo sacara del avión en caso de caernos en el río Magdalena o en medio del Atlántico iba a estar a la altura de las circunstancias, si iba a mirar para otro lado, no se lo dije, le dije que sí con la cabeza y ya me sentía un héroe, y después nos pidió que leyéramos con atención las instrucciones para abrir la puerta de emergencia, para ubicar dónde estaban los salvavidas. No las leí. Cerré los ojos y me dormí con un disco de Bob Dylan (Blond on Blond) que encontré en el sistema de entretenimiento.
15 febrero 2009
Manes, ciclas y viaje
Uno de los diarios más vendidos de Barranquilla se llama "Al día": un diario diferente, dice el slogan. Tres títulos de tapa para que te des una idea: "Le cayeron a cuchilladas", "Lo cascaron con pico de botella", "Se mamó tronco de muñequera". Todos con fotos de rostros ensangrentados o destruidos en la camilla de un hospital. En el resumen de la semana, que se encuentra en la página tres, se muestran, día por día, los hechos de violencia en la ciudad, con sus respectivas fotos: "Dos manes en ciclas le dieron viaje", dice uno que habla de cómo dos sicarios en bicicleta asesinaron de dos balzos a un vendedor ambulante. "Una culebra le mordió el pene" o "A Jaime le sonaron por una canción". Manes, ciclas y viaje.
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