28 noviembre 2006

Yo lo soñé

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con la estrellada dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cierlo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche, con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,

(fragmento: Allen Ginsberg, "Aullido".)

20 noviembre 2006

Soy bipolar, ¿y?

Estoy tirado en el asiento del trabajo es-cri-bi-en-do-do, estoy de mal humor, estoy angustiado y deprimido, amargado porque no hay nada mejor que hacer que estar tirado, angustiado, deprimidosinsaberporqué y entonces papá me llamá para preguntarme dónde están las mejores putas de Buenos Aires y no me rió: no es gracioso, digo, y me pide entonces un bar, un restaurant que tenga onda, no sé, algo, y entonces le digo que se vaya a tal o a tal y por qué no a kim y novak, le digo, y no me entiende, lo repito (kimynovak) y no entiende; le digo que ahí va a encontrar locas y se ríe. No me entiende. Corto. Vuelvo a estar angustiado, me acuerdo de los grititos del viejo borracho de New Order (y me saca, me pone de peor humor del que estoy) y me acuerdo del solo de la guitarra del final, interminable y me río con la imagen esa cuando le sacan la guitarra y él (borracho) lo persigue al crew y no puede agarrarlo, y apagan las luces (o las encienden, que es lo mismo) para que todos nos vayamos del main stage del Personal (o Pérsonal, discusiones que no importaban la semana anterior).
Y entonces sonrío: dicen que Prats se convirtió en mudo pero lamentablemente no podrá aceptar la invitación de leer un texto (cuento, relato, angustias) el día miércoles 22 de noviembre. Pero se lo lee a Vanoli, que siempre es una grata sorpresa. Morrison dice que Allen Ginsberg, cuando presentaba "Aullido", hacía locuras. ¿Qué puede hacer Prats? ¿Qué vas a hacer vos, Prats, cuando algún día te subas a un escenario? ¿Cuando por fin te cuelgues como cuando te colgabas del IMPA? No delires, Prats, esas son cosas que hacía Ginsberg, no vos.

¿Alguien?

¿Alguien subió al tercer piso del Correo? ¿Alguien atravesó la oscuridad y unas pantallas con gente que habla de su trabajo en YPF? ¿Alguien caminó entre la oscuridad y un ambiente de fábrica, donde pareciera que uno está solo? ¿Alguien se detuvo en tres pantallas con la imagen de una edificio o una fábrica, no sé bien, pero de la que comienza a surgir un humo espeso? ¿Alguien sintió la necesidad de bailar? ¿de gritar? ¿de llorar o susurrar palabras que no tengan sentido?
Yo sí.

10 noviembre 2006

Animal Planet

Anoche, los editores de Planeta tragaban alfileres, miraban para otro lado. Si alguno de nosotros (cualquiera de nosotros) abría el catálogo de la editorial y buceaba entre los "renombrados" escritores de su fondo, el nombre del próximo premio Planeta quizás caía como caen las manzanas cuando están pasadas de maduras, podridas. Y el ganador es... Federico Andahazi. El descubridor del clítoris, el que hizo poner colorada a la señora Amalia, el que indignó a la señora Amalia, como dije, y también a Mirtha (me pongo de pie, desde luego) por su retrato ficcional en Las piadosas. El que tiene chamuyo barato en bares de extranjeros o en premios literarios varios. El que dice que escribe junto a la pileta de su casa, con una laptop, mientras el sol (de enero) no da tregua a sus ojos ni a la pantalla. Ganó Andahazi: fue el intento de Planeta por hacer transparente el Riachuelo.

06 noviembre 2006

Luces

¿Querés luces? A los primeros murmullos-robóticos de Daft Punk, el público deliró. La cancha uno del Club Ciudad de Buenos Aires, en ese piso de plástico blanco-negro, y en cada centímetro de la zona del main stage, cada-uno-de-nosotros miraba hacia el escenario como si allí fuese a proclamarse una verdad. Y explotó. Visual y sonoramente. El show de Daft Punk dejó con la boca abierta a cualquiera que pasaba, como si los extraterrestres se comunicaran, a través de ese triángulo (algunos hacían referencia a Dios, esa partícula que se volvió loca), de esa pirámide (un arco iris en forma de pirámide) psicodélica. Lo miraste, drogado o no, sacado o no, fulminado o no, pero lo miraste y miraste al público, esa masa que se movía para arriba y para abajo, esa masa uniforme que saltaba, que gritaba, que decía qué flash y que transmitía algo, quizás energía de otro mundo, de otro tiempo. Quizás. Sin duda deliré tanto tanto como cuando escuché el comienzo de Redondo Beach a cargo de Patti Smith, a pesar del micrófono que hacía falso contacto y a pesar del frío: ahí también deliré y me gustó.
Se la volvió a encontrar.
-¿Qué?- la eternidad.
Es el sol mezclado
al mar.
Rimbaud además, en el mismo libro, decía algo: "Eso ha terminado. Hoy sé saludar a la belleza".
Morrison: luche y viva.
pd. ¿Alguna vez Lautaro Vilo le errará a los colchones? Espero que no. (ref: "Los Demonios", en el Espacio Callejón. Vea y comente)

31 octubre 2006

Lecturas en el balcón

Hay algo en el blog de Luciérnagaa (vea en la gira mágica y misteriosa). Me interesan ciertas maneras de escribir. En los posteos, ella incluye palabras como "serestrenado", "tantoquedecir". Esas palabras (apresuradas, titilantes) se convierten en otras. Si bien tienen el mismo significado también tienen otro, dado por la pulsión, por la necesidad de querer decir más donde no hay tiempo.
Me gustaría tener más opciones:
1. hayqueseguir
2. diosnoquiera
3. nomerompaslaspelotas
4. setehagalabocaaunlado
Lindas, ¿no?

Para delirios

1. Tome una pastilla.
2. Tome otra, por las dudas.
3. Llore (siempre ayuda)
4. Lea.
5. Y lea.

29 octubre 2006

Delirios

1.
Daniel Guebel escribe en Perfil del domingo 29 de octubre: "(...) Meses más tarde, mi seudónimo y el título de mi libro aparecieron en la lista de finalistas del diario. De inmediato, me convencí de que sería el ganador: desde ya, mi novela es extraordinaria. Mi único riesgo era que tuviese la desdicha de enfrentar a un autor inédito o a un alumno de taller literario, especies ambas que son usuales fabricantes de convencionales libros que las empresas e instituciones premian para demostrar que dan oportunidad a los nuevos talentos (...)"
2.
¿Guebel jamás fue inédito?
3.
¿Los alumnos de taller son fabricantes de convencionales libros?
4.
Amiguismos y diatribas, vea.

26 octubre 2006

Provocaciones


1.
Sólo tengo ganas de escribir en un estado explosivo, en la fiebre o la crispación, en un estupor metamorfoseado en frenesí, en un clima de ajuste de cuentas en que las invectivas sustituyen a las bofetadas y a los golpes.
2.
Escribir es una provocación, una visión afortunadamente falsa de la realidad que nos coloca por encima de lo que existe y de lo que nos parece existir. Hacerle la competencia a Dios, superarlo incluso mediante la sola virtud del lenguaje: ésa es la hazaña del escritor.
(E. M. Cioran, Ensayo sobre el pensamiento reaccionario, 1977)
(Imagen: Carlos Amorales, artista mexicano que expone en Malba)

17 octubre 2006

Lecturas en el balcón

1.
No hay nada mejor que convertir el concepto del balcón (mi balcón), ese rectángulo al aire libre con piso rojo y baranda azul, en una metáfora del universo (el mío, el tuyo, el de cualquiera). Será que ahí paso la mitad de mi tiempo. Será que desde ahí puedo ver el mundo de otra manera. Pienso que el balcón puede ser ese lugar ¿imaginario? ¿real? donde está la vida y la muerte (juntas, mamá, sí, juntas: está muerto, ¿no entendés?, m-u-e-r-t-o.); un lugar donde siempre existe el viento (¿movimiento?, ¿tempestad? ¿esos susurros que puedo escuchar al anochecer?), donde uno es víctima del sol y de la tormenta (y te gusta). Hablar de metáfora de la vida sería simplificarlo demasiado, hacerlo demasiado obvio. Pero ese es mi balcón. Y por la vida, por mi balcón, escuché frases, oraciones, sentencias. Esta semana hubo dos:
- HP (que no es otro que Hewlett Packard) dijo: "Cuando la más secreta piel de las mujeres surgió entre las prendas que caían, la respiración de los espectadores ya se agitaba".
- Glamour et dijo: "con el labio partido y un violeta golpe en un ojo".
2.
El domingo, en la fiesta que hicieron las chicas de Apettite en su carnicería nueva, Amorales me decía que había ido a bailar cumbia colombiana a Constitución. "Está padre", dijo.
Me quedé con eso, y con la imagen de Silverio (para + www.nuevosricos.com y compruebe que: "is an aspiring cult label project based in Mexico City and Amsterdam with a catalogue of highly eclectic sounds: neo-romantic, rock"). Silverio, pinta de pastor evangélico con rulos, oscuro pelo largo (negro, negro), saco blanco, camisa negra, se movía con cada golpe de la electrónica para un lado y para el otro, se quitaba el saco, luego la camisa. Decía: "bailen putos". Y la gente, bailaba. "Pinche cabrón", decía, aunque fuese frase hecha de Amores perros (y quizás por eso). La voz con un reverb fantasmagórico y freak. "Total", décía Chica (otra, chica). También eran testigos mudos, tres balanzas rotas, colgadas en un rincón. ¿Asistentes? Un punkie con peinado punkie y tachas; una chica Bond Street; una chica sensible y otra más sensible aún. Y había más que no me acuerdo. Todos se movían, de un lado a otro, como Silverio.
3.
Morrison no estaba.

09 octubre 2006

¿Qué pasa con este blog?

¿Te aburriste que no posteas más? A vos te hablo, Prats. ¿Te quedaste afónico de gritar los goles de River? Pero si no te interesa el fútbol, Prats. ¿O sí? No escribís porque preferís quedarte acostado en la plaza, mirando las nubes, el cielo, te quedás colgado en la Bond mirando cómo se tatúan y no hacés nada, nada, como el Gordo Soriano. Eso pasa. Ya no vas a ver nada, ninguna obra. ¿O sí? La tempestad estuvo buena, ¿no? La de Wainrot, la que tiene escenografía de Carlos Gallardo. Está buena, ¿no, Prats? Te vi, Prats, estabas ahí, en esas butacas del San Martín, sin aire acondicionado, entre personas (¿eran personas?), bailarines, butacas, lindas butacas, cómodas, lindas butacas, Prats, y sí, estabas ahí y te ibas corriendo a comer con tus amigos a El Desnivel, Prats, y yo te vi, estabas ahí, solo en la mesa de seis, porque todos tus amigos fuman y vos no, y ahora que no se puede fumar, Prats, te quedás solo, porque el tabaco, para vos, es una mierda, Prats, mierda, mierda, mierda, dice Symns y te divierte cuando habla, después de irse al baño a darse con un poco de merca, Prats, y entre tanto, mientras tus amigos, Prats, fuman en la calle, vos, solo, jugás con una pelotita confeccionada con la miga del pan viejo que sirven en el Desnivel, Prats. ¿Escuchaste el disco de Coiffeur? ¿Cúándo sale? Está bueno, ¿no? ¿Suponés? ¿Por qué suponés, acaso no lo escuchaste, vos que siempre escuchás los discos antes que nadie, porque la gente (qué palabra, Prats) te los muestra para que les des tu opinión, Prats? Me cansaste, pero también te vi en el recital de Bicicletas, ¿te acordás? Psicodelia, Prats, psicodelia, y ahí estabas saludando gente, entrando al baño del humo, delirando, Prats, en el baño del humo. Pero esos son sueños, Prats, te dije que dejaras de soñar, la vida real te despeina, Prats. ¿O no?
Morrison

03 octubre 2006

Los Suicidas


Juan Villegas rompió la maldición. Al fin, un texto de Antonio Di Benedetto pudo ser llevado al cine. Los Suicidas es una historia de amor envuelta en una atmósfera que asfixia. Es la relación entre Daniel (Daniel Hendler), un joven periodista, y Marcela (Leonora Balcarce), su fotógrafa, enviados a investigar un supuesto suicidio. Pocos saben, pero Daniel es un especialista en ese tema: en su familia suman 13 los suicidios, incluido el padre de Daniel que tuvo la buena idea de suicidarse el día del cumpleaños número cinco de su hijo. Villegas continúa con el laconismo de su anterior película (Sábado, 2001), pero esta vez no tanto como una marca generacional sino como una marca casi hereditaria, la marca indeleble de la vida depresiva. Hay una dramaturgia del silencio donde los personajes, a partir de miradas o gestos casi indescifrables, construyen su relación.
Actuaciones Es imposible no enamorarse de Leonora, una y otra vez, como en otras películas. Y se agradecen los escasos momentos donde le asoma la sonrisa. Daniel Hendler, por su parte, tiene momentos fantásticos, principalmente cuando demuestra la relación que su personaje tiene con las mujeres. Sin embargo ya comienza a ser casi un cliché los tonos de actuación. No creo que sea problema de él sino de los personajes que elige. Es cierto, este personaje lo requería (y eso está bien) pero como elección profesional sería muy sano que en algún momento pudiera romper con esos personajes que interpreta.
Detalle Hay una escena maravillosa en la que juegan a no decir ni sí ni no ni blanco ni negro. Esa escena rompe (gracias a la soltura de ella) toda la asfixia de la historia.
Data Se estrena el 5 de octubre. Y además, Adriana Hidalgo está reeditando la novela.
Vea cine nacional y fume marihuana. A todos les hace bien.

Dice: Emilio García Wehbi


La belleza obscena
Hay un concepto de lo obsceno que está cerca de Bataille y donde lo oscuro del principio y lo oscuro del fin, se tocan. El principio y fin de la vida. La pulsión entre eros y tánatos. La lucha a muerte que se da en nuestra vida, en el arte siempre es oscura. Y para mí es fundamental que el criterio de lo obsceno aparezca en todas mis obras. Cuando digo obsceno no me refiero a lo pornográfico sino a lo que está fuera de escena, que no debería ser visto. Primero porque el terreno del arte permite transitar lo que en lo socialmente correcto no podría hacerse fuera de un terreno artístico. Por un lado en esta idea de lo obsceno se da una lucha entre la vida y la muerte, del placer y el dolor, que es una lucha descarnada y que de verdad produce tensiones que son interesantes para la escena o para el arte en general. Esta oscuridad que aparece en mis obras me parece que tiene que ver con esto: con una idea de pulsión, de pelea, de vida y de muerte. Y en este sentido no estoy de acuerdo cuando se dice que mis obras son oscuras. Yo creo que son luminosas. Son vitales. Es una lucha de la oscuridad con la luz. Como en el programa de los claroscuristas del Renacimiento o de los pintores flamencos. Allí existe la tensión entre la luz y la oscuridad. Que, a priori puede decirse: qué oscuridad tremenda hay en esta pintura, pero luego registrás la tensión. El pulso vital y al mismo tiempo el otro pulso, el pulso final. Y esto es lo que me interesa de lo obsceno, de lo oscuro, de lo violento.

La crítica al ser humano
En mis obras hay algo de lo que Müller llamaba “utopía negativa”. La intención es trabajar de forma especular, siendo quien trata de organizar un espejo para quien vea se vea reflejado. Y en este sentido se da la crítica social. Cuando claramente intento romper la cuarta pared, comunicarme directamente con el público y buscar siempre nuevas formas de vínculo entre obra y espectador. Evidentemente hay algo para decirle al público y y es: “mirémonos”. No hay ninguna idea de bajada de línea, ninguna obra suprema que le enseñe al público. Sino que quiero romper la barrera para establecer una dialéctica. Esto monstruoso que se generó, esta obra, es parte del alma de los que estamos sentados. Y éste es el sentido de esta comunicación constante del público y del sentido de hablarle sobre el aquí y el ahora, o a veces tematizar sobre política o tematizar sobre cosas que rayan en lo indecoroso o en lo obsceno, básicamente por esto: buscar nuevas formas de comunicación para hablar casi siempre del mismo problema.

30 septiembre 2006

Sonámbulo

Todavía estoy despierto. Los ojos rojos, la inconciencia de no dormir, un zumbido continuo, inquebrantable en mi oído izquierdo. Toda una noche por Buenos Aires, de un lado a otro, imágenes de seres que deambulan entre humo, luces. Siento frío. Amanece. Camino alrededor del aeropuerto y pienso en lo que dijeron los chicos después de la cena: un avión contra una avioneta. Hay muertos, dijeron, en Brasil, dijeron y entendí el tema del radar, de los radares sudamericanos, de la mierda que son los radares sudamericanos y sí, debo irme, debo buscarla, quizás me aguarda en retiro, o quizás todavía no llega, quizás no llegue nunca.

24 septiembre 2006

Fuerzabruta


Un mes antes de estrenar su primer espectáculo (y hasta ahora único luego de alejarse de De La Guarda por estar harto de girar por todo el mundo siempre con la misma obra, Villa Villa), Diqui James, despatarrado en el sillón blanco de su oficina de la calle Humboldt, hablaba de manera verborrágica y contundente sobre sus visiones del teatro. Reconocía que no era un teórico ni un intelectual: él sólo quería hacer un teatro que se alejara de lo aburrido y ceremonioso.
Fuerzabruta se presentará del 17 al 29 de Octubre en la ciudad de Córdoba para desembarcar en el mes de Noviembre en Buenos Aires.
¿Escribir teatro?
Cuando se dice escribo teatro ya te das cuenta de que hay, históricamente, una cosa muy fuerte entre la literatura y el teatro. Y me parece que hay que salir de ahí. Más allá de que sigamos hablando y que se hable de la manera como quieras... de la poética... pero me parece que hay una cosa muy diferente entre hacer teatro o embarcarse en la teatralidad, que escribir. Creo que si empezamos por ese lado, va a resurgir todo. Sería como valorar la teatralidad más que la literatura.
El teatro solitario
Yo envidio a los escritores porque los hijos de puta pueden leer a sus autores favoritos tal cual, y si saben el idioma pueden leerlo sin traductor, tal como el tipo lo escribió. Entonces, a los escritores les encanta leer. Claro, si pueden elegir lo que quieran de cualquier lugar del mundo, de cualquier época. Eso es increíble: los tipos tienen en sus manos lo que escribió. En cambio, el teatro es una soledad tremenda. Porque lo que te queda es lo que podés ver en tu ciudad o, si tenés dinero y podés viajar, podés ver las obras que se están haciendo en otras partes del mundo. Pero no todas las que se hicieron. A lo sumo podés leer un puto artículo de algún intelectual, que por ahí te dice algo copado, o te leés el libro de Artaud y te imaginás lo que el tipo estaba pensando. O ves una foto, pero nunca vas a poder ver la obra. Nunca. El pintor puede ver la obra de arte, el escritor también. Así, el que hace cine se instala en una filmoteca y puede ver todas las películas que quiera. Yo los envidio. Y me parece que eso influye mucho en la evolución del teatro porque cada uno está muy solo al crear una obra. Está solo. Porque todos los tipos que hicieron teatro en la historia del teatro no están. Y las obras ya no se hacen. Por más que leas Shakespeare, estarás leyendo literatura, nunca viendo teatro.

21 septiembre 2006

Se fueron todos (de gira por blogs IV)

(¿Todos? para + pezmecedora.blogspot.com)

a. prats dijo...
Se está produciendo un silencio que me inquieta. Por dios, que alguien hable, discuta, grite. Algo. Ya no se producen debates, ya nadie opina en contra de nadie.
Luciernagaa dijo...
Si no? como una fiesta que terminó o se trasladó hacia otro lugar y solo nos quedamos unos pocos que no nos queremos ir. Se la pasa bien acá.La metáfora de la fiesta era casual pero adrede. Hay que saber virar hacia otros puertos.
a. prats dijo...
No me diga que se fueron todos, Luciernagaa. No lo puedo creer.
Luciernagaa dijo...
Nos quedamos solos en casa ajena, Prats.
a. prats dijo...
Recuerde las épocas de Pop City, Luciérnagaa. Recuerde los temas de The Cure, The Smiths. New Order. Salte. Baile. Grite.
gzal dijo...
No hay caso, uno se va unos días a la playa, vuelve, y esto resulta que se desertizó. ¿Pero que hizo, Prats, por el amor de dios, qué hizo?
a. prats dijo...
Es lo que me pregunto yo cada vez que alguna chica que no recuerdo el nombre me dice que soy padre: qué hiciste, Prats, qué hiciste.

Sexo, droga y rock and blogs


para + http://hojasdetamarisco.blogspot.com/

a. prats dijo...
Para estar dentro de los links de Editorial Tamarisco, ¿hay que suscribirse? ¿llenar alguna solicitud? ¿hacerse amigo de la asociación amigos de editorial Tamarisco? ¿o qué?
10:53 AM

Editorial Tamarisco dijo...
Con amistad no se logra nada, Prats. Con dinero, casi casi todo. Escuchamos ofertas por línea privada.
11:56 AM
a. prats dijo...
Mi abuela siempre me decía: no pagues por nada salvo por sexo, todos pagamos por sexo, todos, de alguna u otra manera. Esa frase me quedó grabada. No sé por qué.
5:41 AM

17 septiembre 2006

Los mecanismos

Acabo de llegar del teatro: Marcelo Ezquiaga presentaba su tercer disco, que lleva como título el nombre de su banda, Mi Tortuga Montreux.
El año pasado, sentados en un bar, Marcelo me comentaba que no tenía claro cómo era el disco que quería hacer pero aseguraba que para él “es un gran desafío la canción”. Citaba a Charly García, a David Bowie como artistas que lograron renovarla. Entendía también que ellos habían logrado obtener ese elemento que hace a una canción un mecanismo perfecto: “más allá del sonido y el ritmo, más allá de la letra y de la poesía, hay un elemento que es el innombrable, que hace que te olvides del sonido y de la letra, incluso de la estructura, es un elemento que no te permite darte cuenta qué es una estrofa o qué un estribillo o un puente: sería algo así como una magia”.
Después, otro café:
Me contás que absorbés información todo el tiempo. A partir de ahí, ¿cómo es tu relación con la influencia y tu posterior producción?
¿Escuchaste hablar de la angustia de las influencias?
La padezco.
Entonces todos las padecemos. A mí me pasan dos cosas. Por un lado la búsqueda de la identidad. Que se va dando de a poco. Es prueba y error, tratando de buscar la autenticidad en lo que uno hace. Tratando de estar cada vez menos afectado. Lo cual para mí es muy importante. No sé si es naturalidad lo que intento conseguir porque no sé si en la música puede existir naturalidad. Porque uno crea algo. Pero sí cada vez intento ser lo más sincero posible en lo musical y en las letras. Y después está lo que uno va escuchando en todo momento y te va influyendo. Y junto con eso está la decisión de cuánto te tiene que influir y qué te tiene que influir. Porque yo escucho de todo, pero no puedo, a la primera de cambio, adaptarme a eso. Soy un entusiasta, es verdad, y creo que es una buena característica de un artista ser entusiasta. No creo que exista esa imagen del tipo que está solo en su casa y lo van a buscar porque es un genio. Tenés que ser un entusiasta, relacionarte con la gente, tocar con ellos y presentar tus cosas y mostrarlas al público.
(este tercer disco está bien, pero Fondo --del disco Mapa-- sigue siendo uno de sus mejores temas, indudable) Y como siempre, casi como en un ritual, los tarjeteros del rock indie haciendo de las suyas en la entrada y la salida:el miércoles 20, Bauer en Unione e Benevolenza. El jueves 28, Flopa en Bar Tuñón. No se olvide. Y obviamente, el 5 de octubre todos en la presentación Bicicletas: todos con cintitas rojas.